Alberto Osso, ingeniero y responsable de la Secretaría de
Energía en lo que respecta a GLPA, plantea que en "los lugares donde no llega
el gasoducto, podría haber potencialmente una estación”. De hecho, en gran
parte del territorio aún no hay acceso a los tendidos troncales.
Pero esta no es la única puerta de acceso a esta actividad
en plena etapa de desarrollo, de acuerdo al funcionario: "El GLP tiene gran
autonomía; puede ser una buena alternativa para alguien que tenga que recorrer
distancias. Además funciona muy parecido a las bocas de líquidos, salvando las
normas de seguridad”. Siguiendo la idea, agregó: "si yo fuera empresario iría a
algún lugar donde sé que no tengo competencia”.
Osso cuenta que día a día crecen las consultas para nuevos
proyectos, aunque pocos se terminan concretando. El contexto económico no
colabora, tampoco el mercado internacional, por la abrupta caída del barril de
crudo, que genera incertidumbre en el corto plazo.
Las preguntas se concentran en la documentación técnica que
se requiere para la construcción y puesta en marcha de un local de expendio al
público. En general, las propuestas incluyen talleres de conversión. Por el
momento, están concentradas en el Noreste.