Se trata de registrar el código de barras de ADN de toda la
fauna y flora del planeta para constituir una base de datos global que pueda
ser consultada por la comunidad científica de todo el mundo. Esta herramienta
permite identificar especies más rápido y aplicar esos datos en tareas
forenses, sanitarias, de conservación, entre otras. Además, la técnica ayuda a
descubrir una enorme diversidad críptica.
En este marco, el Museo Argentino de Ciencias Naturales
Bernardino Rivadavia (MACN, CONICET) y la Fundación Bosques Nativos Argentinos
para la Biodiversidad trabajan en la obtención de los códigos de barra
genéticos de la fauna de la selva misionera. La Fundación aportó la recolección
de los especímenes, el rotulado, etiquetado y envío hacia el Museo en donde son
montados y fotografiados, se les extrae y amplifica el ADN (en vertebrados se
trabaja con un segmento del gen mitocondrial conocido como COI). Los tejidos se
preservan en la Colección Nacional de Tejidos Ultracongelados y el material
amplificado luego se envía a secuenciar.
De los ambientes que tiene la Argentina, los más biodiversos
son las selvas que tenemos en el NEA y el NOA, la selva misionera y las yungas,
respectivamente. Para este proyecto de generar la biblioteca de secuencias de
barco de que permiten identificar la especie, concentramos los esfuerzos en
donde está la mayor cantidad de especies”, explica Pablo Tubaro, investigador
principal del CONICET y director del MACN.