1)
¿Quién pasó el dato erróneo de la supuesta detención de Cristian Lanatta y Víctor
Schillaci?
La ministra de Seguridad, Patricia
Bullrich, asumió el error en conferencia de prensa: "El Presidente dio la
felicitación por información que le dimos nosotros, y eso lo asumimos".
Sin embargo, la funcionaria denunció que
"hubo información falsa puesta a propósito que llevó a pensar que los
detenidos eran tres". Y en ese contexto prometió que habrá "una
investigación profunda" y un duro castigo para los responsables: en la
mira quedaron agentes que trabajan para los servicios de Inteligencia, la
policía de Santa Fe y Gendarmería.
"La pista falsa tiene que ver con las
conexiones del delito en las estructuras de las fuerzas de seguridad",
apuntó Bullrich antes de prometer que los involucrados "van a recibir las
consecuencias penales de quien tuvo cierta complicidad".
La policía de Santa Fe, Gendarmería y
agentes de inteligencia quedaron en la mira por la falsa información.
2)
¿De dónde sacaron el dinero que fue hallado en la camioneta volcada?
La VW Amarok blanca que llevaba
inscripciones falsas de Gendarmería Nacional apareció volteada en una cuneta,
luego de que su conductor eludiera al menos dos retenes en la zona de Campo
Medio.
El dato llamativo es que los investigadores
hallaron dos valijas repletas de dólares en el interior del vehículo. La
información coincide con la descripción que hizo Héctor Ferreira, al contar la
pesadilla que vivió cuando fue asaltado por los fugados del penal de General
Alvear. "Estaban armados hasta los dientes y querían llevarme de rehén
porque no conocían el camino. Me ofrecían dólares, tenían muchos dólares".
¿De dónde sacaron el dinero? ¿Quién les da apoyo económico?
3)
¿Con quiénes se comunicaron los hermanos Lanatta y Schillaci en los últimos
días?
En pleno operativo de búsqueda de los
prófugos, las fuerzas federales allanaron un galpón abandonado -situado en la
zona de San Carlos Sur (Santa Fe)- donde estuvieron refugiados los sentenciados
por el triple crimen de General Rodríguez.
En ese lugar fueron hallados dos teléfonos
celulares que podrían ser decisivos para reconstruir parte de la fuga: el
historial de comunicaciones ayudaría a descubrir quiénes ayudaron a los
hermanos Lanatta y a Schillaci a evadir todos los operativos que se hicieron
desde que escaparon del penal de General Alvear.
Fuentes de Comodoro Py adelantaron que en
el peritaje se estableció que hubo al menos una docena de llamadas entrantes y
salientes. Por estas horas, especialistas de la Policía Federal tratan de
establecer con quiénes hablaron los fugados.
4)
El papel del ingeniero que denunció haber sido secuestrado por los Lanatta y
Schillaci
Juan Ignacio Reynoso tiene 31 años y
trabaja para un laboratorio reconocido. Su papel en esta historia es
importante: denunció que los prófugos lo secuestraron -el jueves pasado, en la
ruta de acceso a San Carlos (Santa Fe)- para sacarle su camioneta (la que volcó
en Campo del Medio) y lo tuvieron 36 horas cautivo en su departamento.
Para los investigadores, el papel de este
ingeniero agrónomo no está del todo claro: tras ser rescatado por vecinos que
escucharon sus pedidos de auxilio y lo encontraron maniatado en su domicilio,
Reynoso prestó declaración ante un fiscal y fuentes judiciales deslizaron que
su relato generó dudas porque "no fue coherente".
En base a ese análisis, se decidió allanar
su departamento y lo trasladaron a la localidad santafesina de Cayastá para
verificar su declaración. Quieren determinar si fue sólo una víctima.
5)
¿Los prófugos se dividieron o abandonaron al que ya no pudo resistir la
exigencia de la huida?
Martín Lanatta apareció todo golpeado,
exhausto, caminando con las pocas fuerzas que le quedaban y no opuso
resistencia cuando lo detuvieron. Se sabe que sufrió lesiones por el vuelco de
la camioneta en la que se movilizaba.
Su detención abrió otro interrogante: ¿lo
abandonaron porque no podía más o se entregó por cuestiones estratégicas? Una
posibilidad es que los fugados decidieran dividirse para complicar el trabajo de
las fuerzas federales. La captura y la pista falsa de que había caído toda la
banda les dio tiempo a los otros dos malvivientes para escapar del asedio de la
policía.
6)
¿Por qué los buscaban en Buenos Aires, pero estaban en Santa Fe?
Sobre el epílogo de 2015, a horas del Año
Nuevo, las fuerzas de seguridad realizaron un gran operativo en la provincia de
Buenos Aires con la convicción de que habían localizado a los prófugos.
"Están cercados", aseguró Cristian Ritondo, ministro de seguridad
bonaerense.
La revelación del funcionario instaló la
sensación de que los fugados estaban a punto de ser apresados. Sin embargo, en
estas horas empezó a quedar en evidencia que en realidad los delincuentes
estaban muy lejos de la zona donde supuestamente los tenían ubicados:
¿"Cercados" a más de 500 kilómetros de distancia? Ahí cobra aún más
relevancia la denuncia de Patricia Bullrich sobre las pistas falsas.
7)
¿En dónde están realmente Cristian Lanatta y Víctor Schillaci?
Pasada la euforia que había generado el
fallido anuncio de la detención de los tres malvivientes, desde las fuerzas de
seguridad trataron de atenuar el papelón filtrando la información de que, si
bien sólo había sido capturado uno de los tres buscados, los otros dos estaban
al caer porque se había establecido que se encontraban en una zona cercana al
lugar en el que fue apresado Martín Lanatta.
"Están en un radio de 10
kilómetros" o "los buscan en el agua" fueron datos que se
repitieron en los medios de comunicación durante la tarde del sábado. Sin
embargo, llegó la noche y no hubo novedades positivas.
Luego de varias horas sin anuncios
oficiales, Patricia Bullrich y Eugenio Burzaco encabezaron una conferencia de
prensa en la que confirmaron que sólo tenían a Martín Lanatta y que aún
buscaban a los otros delincuentes.
Los dos hombres que permanecen prófugos son buscados por aire, tierra y también por agua en botes de la Prefectura Naval: las zonas por donde habrían sido vistos están afectadas por las inundaciones y cerca del río Paraná. Sin embargo, pasan las horas y nadie sabe dónde están.