Una imagen que capturó el momento en que el
presidente español, Mariano Rajoy, mira con desconcierto al joven de 33 años
que se paseaba por el hemiciclo con sus rastas, un pantalón y un sweater que
poco se parecían a los trajes que usan los diputados tradicionalistas llegó a
la tapa, ayer, del diario conservador ABC.
"Somos la expresión del cambio",
comentó Rodríguez, uno de los 79 diputados del Congreso con menos de 40 años.
El 60% de los diputados (218 de 350) son nuevos en la legislatura que comenzó
el pasado martes, un porcentaje superior al de otras ocasiones.
La irrupción de Podemos, con 69 escaños
sobre 350, en el Congreso, ofreció un aspecto poco habitual más propio de una
jornada de puertas abiertas que de la constitución de las cortes ante la gran
cantidad de pantalones tejanos y camisetas.
La vicepresidenta primera del Congreso, la
conservadora Celia Villalobos (PP), se sumó a los miles de análisis que
-increíblemente- disparó ese detalle en la cabeza del diputado. "A mí, con
que lleven limpias las rastas para que no me peguen un piojo, me parece
perfecto", dijo.
Por su parte, el "número dos" de
Podemos, Iñigo Errejón, consideró que "el parlamento que vimos ayer se
parece más a España y esto es una buena noticia para la democracia
española".
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, no
suele llevar corbata en ningún acto excepto un día como gesto simbólico.
Fue el día de la Constitución, el pasado 6
de diciembre, cuando acudió al Congreso con motivo de la festividad sin corbata
y horas después se la puso para asistir a un acto con miembros de su partido.
Lo hizo, según dijo, para mostrar "respeto" a los suyos.
Las
rastas en los medios
Los principales medios españoles dedicaron
artículos especiales a Rodríguez, diputado por Tenerife.
La mayoría recordaba que hace cinco años el
entonces presidente del Congreso, el socialista José Bono, afeaba a su
compañero de partido Miguel Sebastián por no llevar corbata en el hemiciclo.
"Hay que cambiar la política. No ya atribuyéndose Podemos y las mareas el mérito de habernos traído la verdadera democracia representativa, sino destronando las antiguas formalidades. Que son la corbata, tratarse de usted y renegar de las convenciones. La identificación con el ciudadano corriente requiere vestirse como el ciudadano corriente. Y más aún cuando se trata de acomodarse en la Cámara que los representa. ¿Es realmente así? (...) No basta vestirse de Hermès para ejercer la política con aseo, pero tampoco es suficiente renunciar a la corbata y colgarse una mochila para convertirla en cercana y honesta", dice el periodista Rubén Amón en un artículo en El País titulado "De la casta a las rastas”.
"La razón por la que Bono reclamaba la
corbata a Sebastián obedecía a la dignidad de la responsabilidad legislativa.
No se trata de distinguirse del ciudadano común con el alarde de un traje caro
-o de un abrigo Chester como el de Bárcenas-, sino de plantear un respeto al
espacio donde se formalizan las leyes, como ocurre con el esfuerzo de la
oratoria", remarcó.
Por su parte, ABC publicó Alberto
Rodríguez, un diputado con la lucha de clases entre las rastas, donde cuentan
la historia del diputado y señalan "tiene 33 años y el pelo tan largo como
Cristo, aunque en su caso lo lleva en forma de «dreadlocks», esa especie de sogas
gruesas propias del tocado rastafari que han popularizado los músicos de
reggae".
También en el sitio de ese diario,
Rodríguez se hizo un lugar en el blog Protcolo y Etiquetas. Bajo el título
Rastas, piden: "Quitemos ya el estigma de lo que significa llevar el pelo
trenzado. Y no caigamos más, por favor, en barbaridades como la última de
Villalobos «que no me peguen los piojos»".
"Llevar rastas es una expresión de
arte corporal, como puede ser un piercing o un tatuaje. No hay que confundir
las majestuosas rastas gruesas de Bob Marley con los peinado nido de ratas que
se pueden ver a veces por la calle", dicen, para luego contar la historia
del peinado, y recordar que algunas celebridades tuvieron su época con rastas.
En tanto, El Mundo también publica un
perfil de Rodríguez, "hijo de una maestra y un electricista. Es Técnico
Superior en Química Ambiental y trabaja como operador en una refinería de
petróleo". "Y hasta que a la ciudadanía (y a sus compañeros de
trabajo) le empiece a sonar su nombre, Alberto Rodríguez es «el diputado de las
rastas»", mencionan.
Entonces, exponen las palabras de
Villalobos y también las de una periodista de Antena 3, Pilar Cernuda, que
pidió "un poquito de limpieza" a los nuevos inquilinos del Congreso.
"Digo lo que vi y lo que olí. Hace falta limpieza, que sí. La progresía no
está reñida con el baño ni con la ducha", dijo.