El papelón institucional que protagonizaron el sábado pasado las distintas fuerzas de seguridad ante a la falsa captura de los hermanos Lanatta y Víctor Schillaci -consumada, finalmente, al día siguiente- generó una batería de acusaciones cruzadas entre la policía santafecina, la bonaerense y las fuerzas nacionales.
Ahora, el ministro de Seguridad de la
provincia de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, señaló a un oficial de gendarmería
"de apellido Meza” como el responsable de informar a la ministra de Seguridad
nacional, Patricia Bullrich, de la falsa detención de Christian Lanatta y
Víctor Schillaci.
En declaraciones a la prensa santafesina,
el funcionario disparó: "Un gendarme fue el que le dijo a Patricia
Bullrich que el sábado pasado habían capturado a los tres prófugos, cuando en
realidad luego se informó oficialmente que el único detenido era Martín
Lanatta".
"Cuando bajamos al aeropuerto de Sauce
Viejo, un comandante de Gendarmería con tono fuerte nos decía que tenían a dos
personas detenidas en el paraje Cuatro Bocas. Tengo entendido que es de
apellido Meza, yo no lo puedo afirmar. Sí lo vi, y estuve hablando con él”,
detalló Pullaro.
A su vez, el ministro volvió a defender las
fuerzas de su provincia al afirmar que, pese a la información confusa, en
ningún momento bajaron el estado de alerta en la búsqueda: "Nosotros ordenamos
que el perímetro se levantara cuando el jefe de policía de Santa Fe tuviera
contacto visual con los detenidos. Por esta acción, los prófugos no se pudieron
escapar". Al tiempo que defendió a sus fuerzas, apuntó contra los
despliegues de seguridad nacionales: "La policía de Santa Fe nunca levantó el
cerco en Cayastá. Los otros lo levantaron porque estaban convencidos de que los
tres prófugos estaban detenidos, que los tenían fuerzas federales”.
La detención final de los tres prófugos por el triple crímen de General Rodríguez sucedió en la mañana del lunes 11 de enero en un operativo policial en la ciudad santafecina de Cayastá. En las intensas horas que transcurrieron entre la detención de Martín Lanatta y de los otros dos sicarios, la sospecha de la existencia de una complicidad policial para facilitar la fuga se fue fortaleciendo hasta ser confirmada por la propia ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien había advertido la semana pasada que los informantes recibirán "las consecuencias penales” por su complicidad.