El precio de la carne no para de subir y, por ahora, la respuesta oficial es que la población "se abstenga de consumir". Así lo sugirió hoy el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, quien se mostró preocupado por los aumentos que registraron los cortes luego de que se eliminaron las retenciones durante el pasado mes de diciembre.
El funcionario responsabilizó por los
incrementos a los supermercados y los carniceros. Es que el precio del ganado
vacuno en el Mercado de Liniers, que subió un 22% en comparación a octubre
pasado, registró un retroceso del 6,7% en lo que va de enero y esa caída no se
vio reflejada en las góndolas y comercios.
Actualmente, la carne cotiza en la hacienda
a $25,1 por kilo en promedio. En algunos productos, como el kilo vivo de
novillito, pasó de $31,09 en diciembre a 25,9 pesos. Se trata de una reducción
del 17 por ciento.
"Hay que incorporar a los
supermercados a la mesa de discusión de la cadena de valor de la carne, porque lo
que ha bajado la hacienda en pie no ha retrocedido en la misma proporción en
los supermercados", explicó Buryaile. "Lo mismo pasa con las
carnicerías. Casi el 60% de la carne se vende en ese canal, pero los carniceros
a veces de hacen los distraídos ante la baja del precio de la hacienda y siguen
atribuyendo el tema a los proveedores", añadió a radio Vorterix.
Para Miguel Schiariti, presidente de la
Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra), el precio de la carne
debería haber bajado al consumidor final por lo menos un 5% respecto de los
valores de diciembre.
Frente a este sensible encarecimiento,
Buryaile afirmó que "lo que nos queda es tomar conciencia y trabajar sobre
el consumidor para que tenga en cuenta el nivel de precios y si se tiene que
abstener de consumir, que lo haga".
El ministro también descartó volver a programas como el plan Carne para todos, que había puesto en práctica el Gobierno anterior, pero reconoció que es necesario lograr "esquemas de precios con los supermercados".