Según la publicación del Ielde, de los
autores Carla Arévalo y Jorge Paz, Salta es el aglomerado urbano que registra
la mayor alícuota de pobres multidimensionales, mientras que en 2005 ocupaba el
quinto lugar.
En contraposición, en los últimos años, la
provincia con mayores privaciones fue la que más dinero, en el NOA, resignó a
la Nación. Un informe publicado ayer por El Tribuno, en base a la consultora
Noanomics, expuso que la pérdida fue de 2.174 millones de dólares. En regalías
hidrocarburíferas y retenciones a los granos Salta giró entre 2003 y 2014 unos
4.049 millones de dólares y solo retornaron en transferencias nacionales 1.875
millones de dólares.
Si la resignación de recursos hubiera sido
menor, quizá el panorama social hubiera sido menos alarmante.
En las conclusiones del informe puede
leerse: "Se observa que, en Salta, la situación mejoró entre 2005 y 2015.
Sin embargo, en comparación con el resto de los aglomerados urbanos, en la
capital provincial es donde la pobreza resultó más elevada en el segundo de los
años mencionados". Es decir, si bien la situación de Salta es más
promisoria con relación al 2005, la mejora fue menos acelerada que en otras
ciudades.
Arévalo explicó que "la pobreza ha
bajado más en los aglomerados que tenían las tasas de incidencia más altas,
porque al ser porcentajes significativos es más sencillo que las acciones para
disminuirla se traduzcan en porciones porcentuales grandes".
De todos modos, la situación de Salta no
respondió a ese parámetro. La joven investigadora clarificó las causas:
"Es claro que Salta es parte del NOA (y podríamos ampliar al Norte), que
es una región notablemente más perjudicada que el centro y sur del país".
Arévalo completó afirmando que Salta "todavía tiene que trabajar en muchas
dimensiones, al contrario de los aglomerados patagónicos".
Hace diez años la ciudad tenía un 51% de
pobreza multidimensional, lo cual significaba un 11% más que en la actualidad.
Empero, el resto de los aglomerados hizo un salto decreciente mucho mayor que
el de Salta. Solo por citar un ejemplo, San Salvador de Jujuy pasó de ser la
ciudad con más pobreza multidimensional (PMD) en 2005, a situarse por debajo de
la media nacional. La vecina ciudad pasó, en diez años, de tener un 58% a sumar
sólo un 22%. El decrecimiento general de la PMD en el país fue del 36% al 25%,
un 11%, el mismo que registró la ciudad de Salta. Detrás de Salta se encuentran
Formosa con el 36%, los partidos del Gran Buenos Aires y Resistencia con el 34%
y Corrientes con el 33%.
Los indicadores para hacer un abordaje
multidimensional de la pobreza, lo cual implica no reducirla a pura cuestión
monetaria o de ingresos, fueron trece. Se agruparon en cinco categorías:
capacidad económica, vivienda adecuada, saneamiento básico, inclusión social y
salud. Los que muestran la situación más preocupante son la alta dependencia a
estrategias económicas precarias para complementar los ingresos -caso de los
subsidios o la caridad- (48%), el flujo de salteños radicados en zonas de
basurales (31%), la cantidad de adultos mayores sin previsión social (22%) y el
porcentaje de vecinos sin cobertura médica (22%).
En relación con el escenario de 2005,
algunos indicadores se agravaron, tal es el caso de los salteños apostados en
zonas de basurales y la cantidad de jóvenes "ni-ni", que no estudian,
no trabajan y no están buscando empleo. Este aspecto pasó de impactar de un 11%
a un 18%. La variable de los ingresos familiares por debajo de la canasta
básica familiar mejoró sensiblemente en los últimos diez años. La salvedad de
este dato positivo es que se apela cada vez más a estrategias económicas
precarias para acrecentar los ingresos. Como causante de pobreza los ingresos
familiares disminuyeron del 50% al 18%.
Pobreza
multidimensional
La PMD, según el informe, "es un
concepto que se ha expandido ampliamente en los últimos tiempos y que tiene
ciertas ventajas sobre el tradicional análisis de la pobreza centrado solo en
el ingreso".
Prosigue: "En general, las mediciones de pobreza se realizan sobre la dimensión de ingresos bajo el supuesto de que es un buen indicador del nivel de bienestar". Termina su advertencia al respecto de las diferencias entre las viejas mediciones de pobreza y la PMD: "Sin embargo, se ha detectado un porcentaje de individuos cuyos ingresos los ubican por encima de la línea de pobreza, es decir, fuera de la pobreza monetaria, y que presentan privaciones de otra índole". El 30% de la población de Salta no pobre por ingresos revista la condición de pobre según la metodología de PMD.
Fuente: "El Tribuno" de Salta.