Según un
estudio de Pew, hoy el 19% de los latinoamericanos se describe como miembro de
alguna vertiente del protestantismo -la mayoría pentecostales, que
constituirían cerca del 85%-, frente al 69% que se considera católico.
Se trata de
un cambio acelerado: de acuerdo con un informe de Latinobarómetro, entre 1995 y
2014 las personas que se declaran católicas cayeron en promedio 13 puntos,
principalmente en países centroamericanos como Nicaragua (-30), Honduras (-29)
y Costa Rica (-19), lo que ha coincidido con el fuerte aumento de los
evangélicos.
También se
ha reforzado la penetración de confesiones cristianas no católicas en Brasil,
cuyos fieles pasaron del 6% al 21% en dos décadas, así como en Colombia, del 3%
a 14%. "Ha habido un crecimiento impresionante del número de evangélicos
en los últimos años. Pero además están teniendo una mayor presencia dentro de
la sociedad, lo que no es lo mismo", afirma Rubén Ruiz, director del Centro
de Investigaciones sobre América Latina de la Unam y experto en diversidad
religiosa.
"Esto
obedece a una actitud, a una política muy clara de los liderazgos sobre la
importancia de tener una mayor presencia e impulsar una agenda propia".
El paso
hacia la política, de algún modo, era inevitable. Y si a comienzos del siglo XX
la lucha de los protestantes -luteranos, anglicanos, presbiterianos, bautistas,
metodistas y pentecostales, entre otras vertientes- era por la libertad de
conciencia y la separación de la Iglesia y el Estado, actualmente las iglesias
evangélicas tienen una agenda clara en contra de políticas como la
despenalización del aborto o el matrimonio del mismo sexo, dos puntos en los
que han coincidido con la jerarquía católica.
"Los
evangélicos, en general, no están muy orientados hacia la acción política. Pero
de la vereda del frente, los políticos sí miran a los evangélicos como un
capital demográfico interesante", destaca Hilario Wynarczyk, sociólogo
experto en religión y autor de "Ciudadanos de dos mundos. El movimiento
evangélico en la vida pública argentina". "Y sí, hay líderes
evangélicos que perciben la importancia que tienen y piensan que para los
intereses de sus iglesias puede llegar a ser bueno aceptar la 'tentación' de la
política".
En Brasil ya
se les conoce como la "bancada de Dios". El Frente Parlamentario
Evangélico está compuesto por 92 diputados de 14 partidos diferentes que votan
en bloque, y se ha convertido en una de las fuerzas políticas más cortejadas
del país: los votos de estos parlamentarios fueron claves para el impulso del
impeachment contra Dilma Rousseff, y el actual Presidente Michel Temer les ha
dado prioridad absoluta, recibiéndolos antes que a nadie en su despacho y
nombrando a pastores evangélicos como ministros de su gabinete.
El creciente
poder político de la comunidad evangélica en América Latina también comprobó su
peso en Colombia, donde se considera que el electorado protestante fue
determinante para inclinar la balanza hacia el "No" en el reciente
plebiscito sobre el acuerdo de paz del gobierno con las FARC. UN VOTO NO HOMOGÉNEO Los expertos, sin
embargo, dudan que los evangélicos voten en un bloque único. "No me
atrevería a calificar las bases evangélicas como un grupo homogéneo,
disciplinado, que marche en un sentido o en otro", afirma Rubén Ruiz,
experto de la Unam.
"Por
supuesto, los liderazgos utilizan esto para presentarse como una fuerza de
mayor peso en la sociedad, pero los estudios muestran que los votantes
evangélicos en América Latina se mueven de acuerdo al resto de la sociedad, por
ejemplo según sus estudios o estrato socioeconómico".
Wynarczyk
coincide: "Puede haber segmentos evangélicos capaces de actuar aglutinados
tras una propuesta, pero no de manera hegemónica. Eso de que los fieles hacen
lo que les dice el pastor es en gran parte una fantasía".
EL BATACAZO
ELECTORAL EN COLOMBIA Apenas un día después de perder el plebiscito sobre el
acuerdo de paz con las FARC, el Presidente Juan Manuel Santos convocó a 14
líderes de las iglesias cristianas no católicas al Palacio de Nariño. Con ese
gesto reconocía la fuerza del voto evangélico en la aprobación del
"No", lo cual ya había sido previsto correctamente por Álvaro Uribe,
quien en la campaña compartió tarima con varios pastores y resaltó la necesidad
de preservar el "concepto de familia" en los acuerdos. Se estima que
en Colombia existen hoy unos 10 millones de fieles y unas 6.000 iglesias
evangélicas, que cuentan con 145 emisoras radiales y emiten una decena de
programas televisivos.
En términos
electorales, las autoridades estiman que al menos dos de los seis millones de
votos que obtuvo el "No" fueron de electores evangélicos. Y ellos
están conscientes de este nuevo estatus: "En Colombia se elige presidente
con ocho o diez millones de votantes y nosotros somos diez", dijo Castaño
a la BBC. "Esto tiene que tener algún poder, ¿no?". A los evangélicos
les incomodó el "enfoque de género" en el acuerdo de paz, que -en su
opinión- privilegiaba a la comunidad LGTBI.
"El
acuerdo vulnera principios como el de la familia cuando se habla de equilibrar
los valores de la mujer con los de estos grupos", criticó Edgar Castaño,
presidente del Consejo Evangélico de Colombia, que agrupa a 266 organizaciones
cristianas. Aunque el organismo no dio una orientación de voto en el
plebiscito, varios líderes sí lo hicieron, como el pastor Miguel Arrázola, de
la Iglesia Ríos de Vida, quien calificó incluso a Santos como el
"anticristo".
En
respuesta, Santos debió recalcar que lo pactado no pone "en peligro a la
familia tradicional", y ofreció un "sacrificio": la salida de la
ministra de Educación, Gina Parody, quien impulsó un manual escolar sobre
orientación sexual que antes provocó fuertes movilizaciones de grupos
evangélicos. BRASIL El pastor Ezequiel
Teixeira, diputado por el Partido Nacional del Trabajo, es fundador de la
Associação Missionária Vida Nova, uno de varios ministros protestantes, como
Sóstenes Cavalcante o Marco Feliciano, que hoy componen el Frente Parlamentario
Evangélico y que tuvieron un rol destacado al apoyar la destitución de la
Presidenta Dilma Rousseff. Uno de los nombres más conocidos y respetados es la
ecologista y ex candidata presidencial Marina Silva, una firme creyente
evangélica.
En un
reflejo de los cambios religiosos en Brasil, la bancada evangélica ha crecido
de 36 miembros en
No se trata
de una fuerza homogénea, ya que existen muchas fracturas en los círculos
evangélicos, pero los expertos pronostican que seguirán en alza en el país,
sobre todo por el colapso de la clase política tradicional brasileña".
Muchos de
estos políticos pertenecen al Partido Republicano Brasileño, fundado en 2005 y
considerado una especie de brazo político de la controvertida secta Iglesia
Universal del Reino de Dios (IURD) fundada en 1977 por Edir Macedo, quien
importó el modelo estadounidense del "telepredicador" y ha creado un
verdadero emporio económico que incluye un banco, dos periódicos, una treintena
de radios y la red televisiva TV Récord, el segundo canal con más audiencia del
país.
Debido a su
enorme influencia, no es de extrañar que Dilma haya intentado llegar a ese
electorado evangélico. Sin embargo, Rousseff nunca logró convencer, y se
enfrentó con esta comunidad por políticas como la distribución de material
escolar sobre orientación sexual o su iniciativa para penalizar declaraciones
homofóbicas. "Dilma y el PT creen que el pastor es tonto y el evangélico,
idiota", criticó uno de los líderes religiosos más influyentes, Silas
Malafaia, del ministerio Victoria en Cristo.
Tras
demostrar su poder en el impeachment a Rousseff, su sucesor Michel Temer no ha
corrido riesgos con la comunidad evangélica. Se acercó a sus líderes y nombró a
un pastor de la Asamblea de Dios como ministro del Trabajo y a un miembro de la
Iglesia Universal como titular de Industrias.
"Si
bien aún es posible hacer política sin la 'bancada de la Biblia', quien más
precisa de ella es la Presidencia de la República, que siempre requiere de sus
votos en el Congreso", dice Romano, quien destaca que -pese a su discurso
sobre moralidad y los "espíritus malignos" en la política- dirigentes
evangélicos han caído en las mismas prácticas de corrupción que critican,
partiendo por el destituido presidente de la Cámara de Diputados, el evangélico
Eduardo Cunha.
EL CASO DE
PERÚ Una de las primeras experiencias de evangélicos participando directamente
en las urnas fue en Perú, cuando el pastor bautista Carlos García y García
apoyó en
Este
"milagro electoral evangélico", sin embargo, fue fugaz, y su
representación parlamentaria cayó rápidamente con los años. "Las
experiencias de evangélicos participando en partidos fueron muy fuertes en
Perú, pero terminaron en un fracaso. Los evangélicos jugaron a favor de
Fujimori y cuando él ganó, no obtuvieron nada", comenta Wynarczyk, quien
considera que el único país donde esto podría funcionar sería Brasil.
De todos
modos, los evangélicos peruanos -que representan el 10% de la población, pero
muy enquistados en sectores más populares- se han convertido en un factor
importante en las últimas campañas electorales, con varios pastores que han
dado el paso a la política. El nombre clave aquí es Humberto Lay, líder de Emmanuel,
una pequeña iglesia pentecostal, quien en 2005 fundó el partido Restauración
Nacional, con el que postuló a las presidenciales de 2006 y quedó segundo en la
disputa por la alcaldía de Lima ese mismo año; en las elecciones presidenciales
de 2011 apoyó a Pedro Pablo Kuczynski y fue elegido parlamentario, y las
últimas elecciones fue candidato a vicepresidente de César Acuña, pero
renunció.
TAMBIÉN EN
CENTROAMÉRICA Es la región de mayor crecimiento de las iglesias pentecostales.
En Honduras, por ejemplo, la relación de católicos y evangélicos era de 76%-12%
en 1996, pero actualmente es de 47%-41%, según un informe de Latinobarómetro.
El fenómeno se repite en varios países, como Guatemala (40% identificado como
evangélico), Nicaragua (37%), El Salvador (31%), Costa Rica (21%) y Panamá
(19%).
Como
resultado, son cada vez más visibles en los estamentos de poder, sobre todo en
Guatemala, que ya ha tenido dos presidentes protestantes y donde el actual
Mandatario, Jimmy Morales, es evangélico. El lobby evangélico, por otro lado,
ha ganado varias sonadas victorias legislativas en los últimos años en
Nicaragua, República Dominicana, Costa Rica. Y la lista sería interminable:
Argentina, Chile, Venezuela, México... es cada vez más visible la realidad del
peso social del crecimiento evangélico en todo el continente.
Fuente: protestantedigital.com