El embajador argentino en los Estados Unidos,
Martín Lousteau, pasa sus últimos días en Washington. La decisión en la
Cancillería argentina ya está tomada: volverá antes de que asuma el nuevo
presidente Donald Trump, el 20 de enero.
Los motivos son dos. En primer lugar, el ex
ministro de Economía hace tiempo que insiste en competir por la jefatura de
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en 2019. Para lograr dicha empresa sabe
que deberá primero competir en las elecciones del año próximo.
En el medio estalló otro motivo: que tanto el
presidente Mauricio Macri, como la canciller, Susana Malcorra, y el mismo
Lousteau, hayan apoyado de forma explícita a la candidata demócrata Hillary
Clinton. Ante la victoria de Trump, Lousteau puede convertirse en el fusible
que descomprime la situación. En las últimas horas, y frente a los reproches
internos, el embajador buscó públicamente revertir las críticas. "En el
gobierno nacional hay gente que tiene relación previa con el Partido Demócrata.
En poco tiempo la Argentina revirtió la relación con Estados Unidos, pero con
una administración que salía, entonces lo que yo dije es que es natural que la
continuidad facilita las cosas. Esto es una descripción de algo, no un apoyo”,
argumentó ayer en declaraciones radiales.
En la Casa Rosada también intentaron
desvincular el regreso de Lousteau con un castigo y lo vincularon a las
próximas elecciones porteñas. "Martín siempre dijo que tenía pensado volver”,
sostuvo un funcionario cercano a Macri.
"Todo lo que pasó esa semana fue un papelón.
No se puede jugar así en una elección de otro país, y menos uno tan importante
como ése”, se lamentó un funcionario de carrera del Palacio San Martín, quien
consideró que el motivo del furcio se originó, como otros, en un despacho de la
Rosada y no en el Ministerio de Relaciones Exteriores.
Lousteau no tuvo prácticamente contacto con
el comité de transición de Trump que se armó en agosto pasado. "Yo no hice
ninguna manifestación a favor de Hillary. Ni en Argentina, ni en los cables que
mandé”, sostuvo en el embajador declaraciones a Vorterix.
No obstante, días antes de las elecciones
sostuvo que, si bien Argentina es el país de la región que más lejos se
encuentra, en distancia, de Estados Unidos, la actual administración "ve como más sencilla” una presidencia de
Hillary Clinton. El mensaje fue consecuente con la política que tomaron Macri y
Malcorra.
Ahora, en el Palacio San Martín, la mayor
preocupación en los pasillos es cuál será el perfil del reemplazante de
Lousteau. Consultadas por PERFIL varias fuentes coincidieron que se debería,
para comenzar a tender puentes con Trump, buscar un embajador político o de
carrera cercano a lo que fue el menemismo. "La clave es alguien que tenga
vínculos con los republicanos y no cometer el mismo error que con Suiza”,
explicaron. Por ahora no hay nombres concretos, pero en la danza ya ingresaron
Emilio Cárdenas, Fernando Petrella y Martín Redrado entre otros. Aunque la
última palabra la tendrán el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el secretario de
Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo, quienes están detrás de la política
internacional del Gobierno.
Por Gonzalo Prado, en el Diario Perfil.