Aún no llegó a su primer año de mandato y no
sólo tiene el pelo más blanco, sino que Mauricio Macri también comenzó a
deslizar, entre sus íntimos, críticas a parte de su gabinete. Ya no se trata
del "mejor equipo de los últimos 25 años”: el desgaste de la gestión y los
inconvenientes de muchos ministros ocuparon parte de la mente del jefe de
Estado estos días.
Como contrapartida, volvió a escuchar, como
hizo hasta que asumió, a su mejor amigo, el empresario Nicolás Caputo. "Nicolás
volvió”, es la frase que repiten los funcionarios.
Malestar. Uno de los aspectos que más
preocupa a Macri es el de las obras públicas, cuya ejecución, con suerte,
alcanzará el 70% este año. El Presidente se quejó varias veces por los
retrasos. Se cansó de escuchar que la herencia kirchnerista no permitió avanzar
antes. Es una crítica que golpea al secretario de Obras Públicas, Daniel Chaín.
Uno de los principales apuntados es Francisco
"Pancho” Cabrera, ministro de la Producción y quien, a priori, debería ser el
nexo con los distintos sectores empresarios. En este marco, fueron los dos
vicejefes de Gabinete, Gustavo Lopetegui y Mario Quintana, quienes hace varios
meses comenzaron a recorrer asociaciones empresariales para calmar aguas.
Otro que está en la mira es el ministro de
Salud, Jorge Lemus. Macri está disconforme con su trabajo, habla de lentitud,
falta de coordinación y hasta en la Casa Rosada se comenta que hay "temas
judiciales” que complican al ministro, sin dar mayores precisiones. Analiza
nombrar a alguien para controlarlo, como hizo en la Ciudad. ¿Los retrasos en el
goteo hacia los sindicatos de los fondos de las obras sociales podría terminar
de complicarlo?
También el rabino Sergio Bergman (Ambiente)
no está entre los más apreciados por el Presidente. Aún no completó el
inventario de glaciares que había prometido para este año. Estará en 2017, con
suerte a mitad de año. Habrá que rezar.
A Peña no lo critica de manera frontal. Pero
utiliza a periodistas y, sobre todo a empresarios de medios, para que le
describan al jefe de Gabinete un pensamiento menos optimista de su parte. Un
juego político prácticamente.
Volvió Nicky. Aunque se irá del país esta
semana y regresará en un mes y medio, Caputo volvió a la "mesa chica” de
decisiones, comenzó a empaparse de los pormenores de la gestión y decidió
colaborar nuevamente con su amigo.
En la intimidad, "Nicky” es muy crítico de
muchas decisiones. Entre otras, le transmitió de manera directa el malestar de
un sector del empresariado por falta de interlocutores con el Gobierno,
ausencia de planes de competitividad y, en el caso de hombres fuertes de los
grupos más grandes, el rumbo que combina endeudamiento con déficit fiscal.
Muchos de ellos, por caso del sector petrolero y el energético, colaboraron en
la campaña de manera concreta.
En este marco, ¿cómo ve la marcha de la
economía hoy Macri? Fiel a la doctrina de su jefe de Gabinete, Marcos Peña, es
optimista: asegura que "lo peor ya pasó”, en términos de ajuste en servicios
públicos, que la inflación se seguirá desacelerando y apela a metáforas para
explicar que llevará un tiempo el proceso de reconversión de la economía
nacional, cerrada y dirigida al mercado interno, a una más competitiva y
centrada en el inversor. Cree que saldrá fortalecido y recuerda sus años en el
Gobierno porteño cuando, entre 2008 y 2010, tuvo serios inconvenientes en la
gestión.
Otro hombre que sigue ganando espacio es
Daniel "el Tano” Angelici. Macri convenció a María Eugenia Vidal para que
suspenda el aumento de Ingresos Brutos al negocio del juego en la Provincia, un
deseo del "Tano” que había expresado de manera poco elegante a la gobernadora.
Publicado en Perfil, por Ezequiel Spillman