El Observatorio
de la Deuda Social criticó que las medidas que buscaron "resolver los
desajustes macroeconómicos para una reacción favorable de los mercados no han
tenido la respuesta esperada". Análisis y reclamos.
Las medidas del
Gobierno que buscaron "resolver los desajustes macroeconómicos y crear un clima
de confianza para una reacción favorable de los mercados no han tenido la
respuesta esperada", advirtió la
Universidad Católica Argentina (UCA), que reclamó "políticas activas” para que
una eventual llegada de inversiones "se derrame” hacia los sectores
postergados.
El Observatorio
de la Deuda Social Argentina (ODSA) de esa casa de estudios dio a conocer este
mediodía un informe sobre "Empleo, precariedad laboral y desigualdades
estructurales (2010-2016)”, en la sede de Puerto Madero, donde, además,
advirtió que "sólo el 41,4% de la población económicamente activa posee un
empleo asalariado o no asalariado con calidad plena de derechos laborales” y "9,9%
se encuentra abiertamente desocupado”.
"Durante el último año, las medidas que
buscaron resolver desajustes macroeconómicos, a la vez que crear un clima de
confianza para lograr una reacción favorable de los mercados, no han tenido la
respuesta esperada”, advirtió el informe, presentado por Agustín Salvia,
director de Investigación del ODSA, para quien "aunque venga una lluvia de
inversiones, no habrá derrame hacia los sectores menos dinámicos si no hay
políticas activas” del Estado.
"Mientras se
mantenga el actual escenario recesivo, sólo cabe esperar un aumento del
desempleo, los trabajos de subsistencia y de la precariedad laboral”, alertó la
UCA.
En ese sentido,
Salvia mencionó que si bien "no hay evidencias de una crisis ocupacional,
tampoco hay evidencias de que estén ocurriendo mejoras. Un cambio de rumbo no
sólo necesitará de inversiones, sino también de políticas que reactiven el
mercado interno, apoyen a las micro empresas y mejoren su productividad”.
En esa línea, el
informe remarcó que "persisten barreras productivas estructurales que impiden
la inclusión de los núcleos de marginalidad y descartados sociales” y que
creció "la percepción de los ocupados de considerar altamente difícil conseguir
un empleo similar en caso de perder su actual trabajo”, de 84,5% a 88,1%.
"La desigualdad
persistente y la pobreza estructural son resultado de un modelo
económico-productivo desequilibrado, con efectos de exclusión y desigualdad a
nivel socio-laboral”, planteó Salvia ante DyN.
En números,
según el informe, "sólo el 41,4% de la población económicamente activa posee un
empleo asalariado o no asalariado con calidad plena de derechos laborales,
30,7% un empleo regular pero sin vinculación con la seguridad social, 18% está
subocupado en actividades de baja remuneración o alta inestabilidad, y 9,9% se
encuentra abiertamente desocupado”.
Además, "entre
el cuarto trimestre de 2015 y el tercer trimestre de 2016, sin que se hayan
registrado cambios relevantes en la tasa de actividad, se confirma una caída
del empleo pleno (de 1,6 puntos porcentuales), incluso en el empleo precario”,
puntualizó el reporte.
"Estamos muy
lejos de garantizar los derechos laborales de casi la mitad de los argentinos.
Las pocas mejoras las experimentaron los trabajadores de estratos medios y
medios altos, y no los de más bajos recursos educativos. Las mejoras, además,
tendieron a estancarse y revertirse en los últimos dos años”, observó Salvia.
Entre 2010 y
2016, "la proporción de subempleos inestables pasó de 9,7% a 18% de la
población económicamente activa. Este fuerte incremento, originado
principalmente por las políticas contra-cíclicas de generación de trabajos
vinculados a un mercado interno de consumo de bajos ingresos compensó el
comportamiento de la desocupación, en un contexto de falta de inversión
productiva y de ausencia de creación de empleo pleno”, repasó el ODSA.