"Los aires
acondicionados fueron parte de este cóctel explosivo y siniestro que inventó el
Gobierno anterior". Con esa frase, lanzada el miércoles durante la Jornada
Nacional de Eficiencia Energética, Mauricio Macri responsabilizó una vez más al
kirchnerismo por la crisis de la red eléctrica que se hace sentir sobre todo en
verano.
Lo que para él
representa una preocupación, lejos estaba de serlo para Juan Domingo Perón en
1972, según testimonia un video difundido ayer por la cuenta de Twitter
@ArchivoPrisma, perteneciente al Archivo Histórico de la Televisión Pública y
Radio Nacional.
Las imágenes,
que se viralizaron ancladas al comentario que había hecho Macri dos días antes,
muestran la descarga de tres grandes equipos de aire acondicionado en la
histórica casona de Gaspar Campos 1075, en Vicente López, la residencia del
General cuando retornó al país luego del exilio. En aquella época, estos
aparatos representaban un bien suntuoso reservado sólo para unos pocos,
mientras la infraestructura eléctrica era superior a la actual en relación al
consumo.
"Preparativos
para el verano en Gaspar Campos 1075. De una camioneta se están descargando
renovadores de aire, un intercomunicador de ambientes y en la caja más grande
que tenemos frente a nosotros, un acondicionador. Parece ser que sus habitantes
piensan pasar al fresco los días que quedan de la temporada estival, que recién
comienza”, describe la voz femenina del video.
Y suma a la
descripción: "Son tres los aparatos de aire acondicionado que se descargan. Uno
de ellos va a ser instalado en su dormitorio y los otros dos en el primer
piso”.
Comprada por la
CGT, la mansión albergó en cuartos distintos a Perón y a su tercera mujer,
María Estela Martínez. Allí vivió también José López Rega, quien pernoctaba
junto a los custodios.
Fueron tiempos
en los que la casona, hoy perteneciente al PJ, concentraba casi tanta atención
periodística como la Casa de Gobierno, por las visitas y episodios clave para
la vida política nacional. Entre ellos, el famoso abrazo de Perón con el
dirigente radical Ricardo Balbín, quien por la gran cantidad de gente frente a
la residencia tuvo que ingresar por el fondo, trepándose a una pared.