La sorpresiva
salida de Isela Costantini de la conducción de Aerolíneas Argentinas se explica
entre otras razones, por sus diferencias con el Gobierno en torno a la
participación de nuevas empresas en el negocio, lo que haría que posiblemente
la empresa estatal pierda mercado y deba acelerar un ajuste. Los representantes
de Costantini, de hecho, iban a objetar por ello la asignación de rutas en la audiencia pública
que habrá el martes. Una de las firmas que está esperando los pasos
burocráticos para empezar a volar es Avianca, de capitales colombianos, que
compró este año MacAir Jet, la histórica compañía áerea de Franco Macri, el
padre del Presidente. Carlos Colunga trabajó 34 años al frente de la firma de
la familia presidencial y ahora sigue como CEO de su compradora. "La gestión de
Isela fue pésima, al menos para el erario público; si te defienden los gremios,
es porque algo mal hiciste”, describe en diálogo telefónico con PERFIL este
hombre de 71 años y 15 mil horas de vuelo.
No bien asumió
Macri, y antes de ceder su empresa a Germán Efromovich, dueño de Avianca,
empezó a interceder en los viajes de la Casa Rosada, a través de las gestiones
de su hijo Diego. Pero ante las primeras suspicacias, se desprendió de la
compañía, aunque ahora vuelve a estar en la mira tras el temblor en Aerolíneas.
"¿Vos creés que me ofreció algún puesto? Nunca me ofreció nada”, aclara,
enérgico.
Diálogos. Asegura que se
reunió tres veces con la ahora ex jefa de Aerolíneas. "A todo me dijo que no.
Yo le erré, le quise decir lo que éramos nosotros y ella no sabía de qué le
estábamos hablando”, rememora. "Cometió un pecado capital: no puso los diez
tipos que necesita para manejar Aerolíneas Argentinas. Y eso es lo que van
hacer ahora”, analiza, mientras espera empezar a operar en el país, sin
guardarse críticas para la gestión de la aerolínea de bandera. "Eso de la línea
de bandera es un invento de un sindicato, ¿cuál es la línea de bandera de
Estados Unidos? En Brasil desapareció Varig y no hubo ningún problema. Hoy
tienen Gol, TAM, Azul, las mayores compañías”. dispara.
—¿En la audiencia pública se define si van a
competirle a Aerolíneas Argentinas?
—La audiencia
pública es una convocatoria que no es vinculante. Este es el único país con
audiencia pública y en el que hay que pedir las rutas. En otro país, si cumplo
las normas de seguridad y de solvencia financiera, podría volar a cualquier
destino.
—¿Cuál es su apuesta?
—Avianca viene
con 12 aviones turbohélices de 72 plazas para alimentar a Aerolíneas y a LAN,
un servicio como el de American Eagle. Con un turbohélice no puedo competirle a
Aerolíneas. Nosotros seremos una compañía de distribución, un apoyo a la línea
troncal.
—¿Pero les interesan rutas que ya brinda Aerolíneas?
— Imaginate
destinos como Paraná, donde van aviones de cien plazas para traer 14 pasajeros.
Así, Aerolíneas cuanto más vuela más pierde. Lo mismo pasa en los vuelos a San
Juan, con aviones de cien pasajeros y viajan seis personas. Las rutas no
rentables tenía que licitarlas o entregarlas, y trabajar las más rentables. En
San Juan te iban a decir "no viene un 737”. Pero es lo que puden pagar.
—¿Pero no habría despidos en Aerolíneas?
—No. Sin echar gente. Si ella hubiera sido
viva, lo hacíamos juntos. Yo le pagaba a ella por las rutas. Y ella usaba esa
capacidad prestable para ir a Córdoba, que se la ganó LAN.
—¿Por qué a Avianca le interesa la Argentina?
—Porque no hay
interconexión y creo que es un negocio. Pero no para competir con Aerolíneas
Argentinas. Ninguna compañía subsistió. Ni LAPA, ni SoutherWinds. El día que
este país se normalice, yo voy a ser competencia de ellos, voy a traer aviones
grandes. Pero faltan años.
—¿Qué es normalizarse?
—Aerolíneas tiene
que racionalizar el gasto. Un piloto trabaja 80 horas por mes y 25 días por
mes. Pero en Aerolíneas trabaja 11 días por mes y 4 horas por día. Cobra $ 200
mil. Lo van a buscar en un remís. Y acá en la Argentina manda el modelo de
Aerolíneas. No puedo competir. Los gremios tendrán que rever su posición. Pero
Isela ya les había cerrado el 35% de aumento a partir de enero. Sobre los $ 200
mil.
—¿Macri piensa esto?
—Lo tiene claro.