Horacio Rodríguez
Larreta prometió ayer a organismos de derechos humanos, legisladores y artistas
considerar su reclamo para que renuncie a todos sus cargos Darío Lopérfido,
actual ministro de Cultura porteño, codirector del Teatro Colón y director del
Festival Internacional de Buenos Aires. Fue la primera vez que un funcionario
del macrismo dejó abierta la posibilidad de esa baja en el gabinete, luego de
que Lopérfido pusiera en duda la cantidad de detenidos desaparecidos durante la
última dictadura militar, alegando que la de 30 mil fue una cifra que "se
arregló en una mesa cerrada” para "conseguir subsidios”. El jefe de Gobierno se
comprometió a dar una respuesta "a más tardar la semana próxima”, frente a una
amplia manifestación que ayer por la mañana se realizó en la sede del gobierno
de la Ciudad de Buenos Aires, en Uspallata 3160, Parque Patricios.
Pese a que la
concentración había sido convocada de forma pacífica con el objetivo de
entregarle a Larreta una solicitada con cerca de 9 mil firmas de personalidades
nacionales e internacionales pidiendo la renuncia del ministro, no faltaron los
incidentes. Un "malentendido” entre la Policía Metropolitana y los oficiales de
seguridad privada contratados por la sede gubernamental generó una situación de
mucha tensión cuando los uniformados cerraron con candado la reja que divide la
calle del predio de entrada al edificio, dejando encerrados a los manifestantes
que ya la habían superado y sin dejar entrar a los que aún no habían ingresado.
La violencia del episodio se extendió por unos 20 minutos, en los que nadie dio
respuestas. Los artistas y militantes de organizaciones, mientras tanto,
estuvieron impedidos de salir del predio, en un marco de máxima tensión.
Una vez abiertas
las puertas –luego de la orden de alguien que nunca apareció y después también
de que los gritos inundaran las dos esquinas del establecimiento– todos los
manifestantes se reunieron en la puerta de la sede del gobierno propiamente
dicha, a la que sí prohibieron la entrada hasta el final. Sólo pudo ingresar un
grupo de delegados, entre los que estuvieron Taty Almeida y María Adela
Antokoletz (Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora), Lita Boitano y Julio
Morresi (Familiares), Mabel Careaga (Hijos) y su marido Héctor Francisetti, ex
preso político, la diputada Liliana Mazure, la ex legisladora Gabriela Alegre y
los teatristas Norman Briski, Ricardo Bartís, Javier Margulis y Juan Pablo
Gómez.
Dispuestos a
pedirle una audiencia pública al jefe de Gobierno porteño, debieron esperar a
que éste terminara de ver la conferencia de Macri en la que el mandatario
presentó un plan para "modernizar el Estado”.
Cuando hubo
transcurrido una hora y media del horario de la concentración, pautada para las
11 de la mañana, Rodríguez Larreta finalmente se acercó al hall de entrada y
concedió una reunión que no duró más de quince minutos. Cuando terminó, Careaga
comunicó al resto los resultados. "Ya hicimos entrega del petitorio. Como
familiares y organismos de derechos humanos le planteamos la renuncia porque
consideramos que sus declaraciones ofenden a todo el pueblo argentino. La cifra
de los 30 mil desaparecidos tiene que ver con un hecho cultural, político y
social y con la representación de la gravedad del terrorismo de Estado y la
persecución que se sufrió. No se puede cuestionar. Nos escuchó, nos dijo que
iba a pensarlo y que nos iba a dar una nueva audiencia para darnos la
respuesta”, dijo. Y Almeida agregó: "El Presidente no pudo recibirnos por
cuestiones de agenda. Parece que lo va a hacer mañana (por hoy). Pero por
suerte nos recibió Larreta, que dijo que nos entendía porque su propio padre
fue detenido durante la dictadura. No vamos a quedarnos quietos y vamos a
exigir que Lopérfido pida perdón y que la respuesta del jefe de gobierno sea su
renuncia, y no otra. La semana que viene estaremos acá para escuchar eso”,
sentenció la integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora.
Briski dijo que el de Lopérfido "fue un error político que significa
para la Argentina un avance de la cultura vacía y lujosa, como este palacio
lleno de guardias y de protocolos. Creo que estamos muy cerca de la
reconstitución de la represión en la Argentina, y que se está organizando
sutilmente, entre comillas legalmente, para terminar con la expresión de las
ideas y el compromiso”. Bartís consideró que las declaraciones del ministro de
Cultura "son provocativas y negadoras de una historia trágica y son parte de
una avanzada ideológica para confundir, alterar los procesos vinculados a
Memoria, Verdad y Justicia. Además, desde el punto de vista cultural, Lopérfido
no expresa nada, no representa a nadie, es un verdadero ñoqui, deberían echarlo
a patadas. Es una metáfora obvia de su apellido, es una expresión muy negativa
para nuestra cultura”.
"Treinta mil
compañeros detenidos desaparecidos, ¡presentes! Ahora, ¡y siempre!”, se escuchó
durante toda la jornada. Ese mismo canto sonó en los alrededores de la sede del
gobierno porteño, y también en el subte, a medida que los manifestantes
empezaron a desconcentrar. Sonará también la semana próxima en el mismo lugar,
a la espera de la respuesta de Rodríguez Larreta sobre el futuro del hasta
ahora ministro. Aunque la sensación al terminar la movilización fue distinta a
la de antes de empezar: "Acá ya tenemos una victoria. Este hombre hoy tuvo que
bajar a hablar con nosotros cuando no estaba en sus planes”, celebró Briski
entre aplausos.