Barack Obama y Raúl Castro se reúnen en el Palacio de la Revolución, en La Habana. La cita comenzó con un apretón de manos, que fue registrado por las cámaras de los medios de todo el mundo y que simbolizó el progresivo deshielo de las relaciones diplomáticas.
La apretada agenda del segundo día de Barack Obama comenzó cuando a las 10:25, hora local, bajó del vehículo oficial y, luego de escuchar los himnos de Estados Unidos y Cuba, rindió homenaje a José Martí. El presidente de Estados Unidos cumplió con la protocolaria ceremonia de la ofrenda floral ante el monumento del héroe nacional cubano y prócer independentista, en la emblemática Plaza de la Revolución de La Habana.
Antes de depositar la corona de flores a los pies de la escultura de mármol, se vio ondear la bandera y se escuchó el himno de los Estados Unidos en la Plaza de la Revolución, donde se vio también a Obama con la icónica efigie del revolucionario de origen argentino Ernesto "Che" Guevara de fondo.
Barack Obama se encuentra con el presidente cubano, Raúl Castro, cuyo gobierno ya le hizo saber que no está dispuesto a negociar ningún cambio en su política por pedido o presión de los Estados Unidos, su otrora rival de la Guerra Fría por más de medio siglo.
El mandatario de los Estados Unidos quiere, sin embargo, aprovechar su histórico viaje para tratar con Castro temas tan sensibles como el de los derechos humanos, en un ambiente enrarecido por la detención temporal de decenas de disidentes cubanos que protestaron el domingo poco antes del aterrizaje de Obama.

