"El número total de muertos es de 72 y el de heridos 359. El alto
número de víctimas se debe a que la explosión ocurrió cuando el parque estaba
lleno familias pasando la tarde”, dijo a Efe el portavoz policial de Lahore
Qaiser Abbas.
Agregó que entre los fallecidos había 10 cristianos, quienes eran el
objetivo del ataque, según el grupo insurgente Jamaat ul Ahrar, que reivindicó
el atentado. Entre los 359 heridos, 49 de ellos son cristianos, según la fuente.
El ataque, el peor desde el asalto talibán a la escuela de Peshawar
(norte del país) en el que murieron 125 alumnos en 2014, sacudió Pakistán en un
momento de cierto optimismo por la reducción de la violencia a raíz de una
operación militar en las zonas tribales.
Un portavoz del Gobierno local, Tariq Zaman, dijo a Efe que 20 de los
heridos se encuentran en condición crítica y que está previsto que hoy se
celebren los funerales de las víctimas mortales.
El portavoz policial afirmó que el sospechoso de cometer el atentado
suicida es un joven del sur de la provincia del Punjab, de la que Lahore es la
capital, que fue profesor de un seminario durante ocho años en Lahore tras
terminar sus estudios religiosos en la ciudad de Dera Ghazi Khan. Su documento
de identidad fue encontrado quemado en el lugar del atentado.
El primer ministro paquistaní, Nawaz Sharif, ha viajado esta mañana a
Lahore, donde se encuentra reunido con las autoridades de la ciudad.
El atentado ocurrió ayer por la tarde en el parque Gulshan Iqbal, en
las cercanías de una zona de juego infantil, cuando numerosas familias pasaban
la tarde allí.
"Reclamamos la responsabilidad por el ataque contra los cristianos que
celebraban la Pascua”, dijo el portavoz del grupo islamista Ehansullah Ehsan al
diario paquistaní The Express Tribune. "Queremos mandar el mensaje al primer
ministro Nawaz Sharif de que hemos entrado en Lahore”, añadió. Lahore es la
capital de la provincia más rica de Pakistán, Punjab, y es considerada el
centro político y cultural del país.
El grupo ha reclamado la responsabilidad de varios ataques después de
escindirse del principal grupo talibán de Pakistán en 2014. Declaró lealtad a
Estado Islámico, pero después dijo que volvía a unirse a la insurgencia talibán
paquistaní.
Según datos oficiales, el terrorista suicida detonó unos 20 kilogramos
de explosivos mezclados con tornillos, lo que hizo que el efecto de la
explosión fuese aún más devastador.
Las televisiones locales muestran imágenes de caos en el lugar de los
hechos, con un intenso humo y equipos de rescate buscando supervivientes y
transportando a los heridos a las ambulancias. También emiten imágenes de
muchas personas en las puertas de los hospitales en busca de sus familiares.
La Policía de Pakistán ha detenido este lunes a 15 personas por su
presunta relación con el atentado. Según las informaciones facilitadas por la
cadena de televisión paquistaní Geo TV, entre los detenidos figuran tres
hermanos del terrorista suicida, identificado como Yusuf Farid, residente en la
localidad de Muzaffargah.
Declarado el estado de emergencia
El Gobierno provincial del Punjab, de la que Lahore es la capital,
informó en su cuenta de la red social Twitter que ha declarado el estado de
emergencia en los hospitales de la ciudad y ha organizado transportes para
llevar donantes de sangre a los centros médicos, al tiempo que anunció tres
días de luto oficial.
El primer ministro paquistaní, Nawaz Sharif, condenó el ataque y
expresó su dolor por estos hechos. A la condena se unió el Gobierno de Estados
Unidos, que calificó de "atroz” el atentado.
”Este acto cobarde en el que ha sido durante mucho tiempo un parque
pintoresco y apacible ha matado a decenas de civiles inocentes y ha dejado
muchos heridos”, resaltó en un comunicado el portavoz del Consejo de Seguridad
Nacional de la Casa Blanca, Ned Price.
El TTP afirmó que ese asalto era una venganza por la operación militar
que lanzó el Ejército en las zonas tribales del noroeste del país en junio de
2014 y que continúa en la actualidad.
Esa operación ha golpeado duramente la capacidad de los grupos islamistas
y el número de víctimas en atentados había disminuido a su nivel más bajo en
ocho años.
A pesar de ello, se han seguido produciendo ataques, principalmente
contra objetivos civiles, como tribunales y universidades.
A mediados de marzo, 15 personas murieron y 30 resultaron heridas en un
atentado con bomba contra un autobús en el que viajaban empleados del Gobierno
en la ciudad de Peshawar, en el noroeste del país.
Una semana antes, 14 personas fallecieron y otras 26 resultaron heridas
en una acción suicida a la entrada de un tribunal en el norte del país en
venganza por la ejecución de un islamista.