la carga impositiva sobre los cigarrillos al 75% del precio final.
Las negociaciones encaradas por fabricantes y productores para que el Gobierno mantenga la prórroga no tuvieron éxito. Los gobernadores de Jujuy y Salta, Gerardo Morales y Juan Manuel Urtubey, ambos cercanos al presidente Macri, hicieron públicas sus quejas y advirtieron que sería perjudicial para toda la industria no prorrogar la alícuota.
Para que el impuesto se mantenga en su alícuota actual, el Ministerio de Agroindustria debe elaborar un informe técnico sobre las ventajas de sostener el FAS, algo que hasta ahora no ocurrió y que en las empresas consideran improbable que suceda antes de que venza el plazo para que se caiga la prórroga. En las tabacaleras se mostraron pesimistas y ya preparan aumentos en los precios de sus marcas.
Si este escenario finalmente ocurre, el valor promedio de un atado se irá de los $ 26 a un poco más de $ 36. Pero el atado más caro llegaría a los $ 44 (Benson; Parmalat o Virginia), mientras que el más barato no bajaría de los $ 10 (Next).
La fuerte suba podría impactar en el nivel de consumo de este sector, que viene cayendo a razón de 2% por año y que en 2015, generó un volumen de 40.600 cigarrillos vendidos.
Mas allá del FAS, hay otros cuatro impuestos que gravan la actividad: Fondo Especial del Tabaco; Impuestos Internos; Impuesto al Valor Agregado e Ingresos Brutos. Argentina es el octavo productor mundial de tabaco y el séptimo exportador. El 80% de la producción la destina al exterior. En 2014, generó ingresos por más u$s 300 millones.