Un equipo internacional de investigadores analizó el ADN
de 6.685 recién nacidos y lo comparó con el consumo de tabaco de sus madres, en
uno de los estudios más amplios realizados sobre este tema. Las progenitoras
indicaron en un cuestionario si no fumaron nada durante el embarazo, si lo
hicieron con frecuencia o si fumaron de manera ocasional.
Los científicos, que obtuvieron muestras del ADN de los
bebés de la sangre en el cordón umbilical, identificaron en los hijos de madres
que fumaron con frecuencia 6.073 lugares donde el ADN había sido modificado de
manera diferente que en el de los bebés con madres no fumadoras.
Además, determinaron que esa colección de genes están
relacionados con el desarrollo pulmonar y del sistema nervioso, con cánceres
vinculados al tabaquismo y con defectos de nacimiento como el labio leporino
(fisura labial).
En un análisis separado, muchas de esas modificaciones
del ADN (ácido desoxirribonucleico) estaban presentes en niños más mayores
cuyas madres fumaron durante el embarazo.
"Ya sabíamos que fumar durante el embarazo está
relacionado con el labio leporino, pero no sabemos por qué. La modificación
química del ADN quizás esté involucrada de alguna manera en el proceso",
explicó Sthepanie London, autora principal del estudio y doctora en el
Instituto de las Ciencias de la Salud Ambiental, parte de los Institutos
Nacionales de Salud de Estados Unidos.
Los siguientes pasos en esta investigación serán nuevos análisis genéticos para comprender mejor cómo las modificaciones químicas del ADN pueden influir en el desarrollo del niño y en futuras enfermedades.