Tras los sucesos que tuvieron lugar ayer,
cuando por la madrugada un joven de 29 años entró en un pub gay armado y
comenzó a disparar contra las personas que estaban en el lugar y se divertían,
Nueva York y Los Angeles en especial, pero todos los estados del país también
se pusieron en alerta máxima ante posibles nuevos ataques terroristas.
Mientras tanto, familiares y amigos de las
personas atrapadas en el club gay Pulse esperan en los alrededores del centro
de atención para averiguar si sus seres queridos estaban entre los 50 muertos y
53 heridos en el tiroteo más letal en la historia de Estados Unidos.
En total, en la discoteca había alrededor de
350 personas, que asistían a un evento de música latina. Casi 24 horas después
de concluido el ataque, las autoridades sólo habían identificado públicamente a
21 de las víctimas.
El FBI y otras agencias del orden están
revisando las pruebas que podrían explicar los motivos del ataque en Orlando,
Florida, una matanza que el presidente Barack Obama denunció como un acto de
terror y odio.
El atacante, Omar Mateen, un residente de
Florida nacido en Nueva York y ciudadano estadounidense hijo de inmigrantes
afganos, murió baleado por los policías que irrumpieron en el club con
vehículos blindados tras un asedio de tres horas.
Mateen, de 29 años, llamó a los servicios de
emergencia durante el tiroteo y prometió lealtad al líder del grupo miliciano
Estado Islámico, según las autoridades.
Estado Islámico reiteró hoy la
responsabilidad por el ataque. El grupo terrorista reivindicó hoy de nuevo la
matanza de Orlando y calificó a su autor, Omar Mateen, como un "soldado
del califato".
"El hermano Omar Mateen, un soldado del
califato, llevó a cabo una incursión de seguridad con la que logró irrumpir en
una concentración de cruzados en el club nocturno de homosexuales de Orlando,
donde mató e hirió a más de un centenar antes de ser asesinado", dijo
Estado Islámico a través de su emisora de radio Al Bayan.
Este mensaje sucede al difundido ayer por la
agencia Amaq, vinculada al grupo extremista. EI insistió en que "Dios
permitió (a Mateen) atacar a los inmundos cruzados" y destacó que este atentado
es "el mayor registrado en EEUU por el número de muertos".
Mateen, que portaba un fusil de asalto y una
pistola, se atrincheró con rehenes en la discoteca frecuentada por
homosexuales, antes de ser abatido en un enfrentamiento con agentes de las
fuerzas del orden.
El alcalde de la ciudad de Orlando, Buddy
Dyer, declaró ayer que de las 50 personas muertas como consecuencia de la
matanza, 39 de ellas perecieron en el local y las otras 11 en el hospital.