El 11 de diciembre de 2015 nació un bebé. Su vida fue el
resultado de la combinación de un óvulo donado por una desconocida y los
espermatozoides de uno de sus papás; porque este bebé es hijo de dos personas
del mismo sexo que se casaron y quisieron adoptar, sin éxito. Entonces una
amiga "les prestó la panza".
Allí colocaron el embrión fecundado in vitro que creció
durante nueve meses. Pero cuando fueron a inscribirlo, en el Registro Civil les
dijeron que la subrogación de vientre no estaba legislada, por lo que, hasta
tanto la justicia resolviera lo contrario, en los papeles ese bebé sería hijo
de la mujer en cuyo vientre había sido gestado y del papá biológico.
El mes pasado, el Tribunal Colegiado de Familia Nº 5 de
Rosario resolvió impugnar la maternidad de la mujer y otorgársela a sus dos
papás, quienes deberán contarle a su hijo, cuando sea más grande, cómo fue
concebido y gestado.
De acuerdo con la resolución judicial, S y G son dos hombres
que se conocen y están en pareja desde el año 2000. Se casaron en 2011, luego
de que se sancionara en la Argentina la ley de matrimonio igualitario. Ese
mismo año se inscribieron en el Registro Unico Provincial de Aspirantes a
Guarda Adoptiva; y en 2013 renovaron esa inscripción. "Luego de varios
años de espera no fueron convocados, por lo que el sueño de ser padres se veía
frustrado", explica el escrito.
S y G comenzaron a pensar otra alternativa; que llegó de la
mano de P, una amiga de G. Se conocieron en la facultad en 1993, trabajaron
juntos y se fueron a vivir un tiempo a España. Sus caminos profesionales se
separaron en 2002, pero su amistad continuó. P está casada, tiene dos hijos y
les ofreció "prestarles su panza" para gestar a su bebé.
Según el expediente, el matrimonio se acercó a una clínica
de fertilidad en la ciudad de Buenos Aires, donde los asesoraron: uno de ellos
debía aportar su material genético (es decir, ser el padre biológico del bebé)
y el óvulo debía ser donado por una mujer distinta a la que iba a gestar al
niño. Además, su amiga debía prestarles el vientre "con un fin altruista y
no oneroso" y debía haber sido madre por lo menos dos veces.
Consentimiento. En marzo de 2015, P firmó un consentimiento
previo, libre e informado en el que accedía a gestar al niño y manifestaba no
estar interesada en ser su madre. Pero cuando el niño nació en diciembre, en el
Registro Civil les dijeron que era imposible inscribirlo como hijo de S y G
porque no había legislación expresa al respecto. Necesitaban una orden
judicial, por lo que comenzaron a andar ese camino. Mientras tanto, en los
papeles, el bebé era hijo de S (su padre biológico) y de P.
La causa recayó en manos del juez Ricardo Dutto, del
Tribunal Colegiado de Familia Nº 5. En su resolución, el magistrado explicó que
el nuevo Código Civil y Comercial incorporó un nuevo tipo de filiación: por
reproducción humana asistida, donde aparece el concepto de la "voluntad
procreacional".
Según esta línea, los padres o madres del bebé son quienes
tuvieron la voluntad de serlo, independientemente de si el óvulo o esperma
utilizado les pertenecen o han sido donados.
Sin embargo, la nueva legislación no regula la
"gestación por sustitución de vientre". Dutto explica que la
legislación no lo acepta ni lo prohíbe, sino que no plantea posición al
respecto por lo que "al no tener pautas claras hasta que no exista
jurisprudencia consolidada, dependerá de la discrecionalidad del juzgador para
cada caso".
Para resolver, Dutto se basa en el "interés superior
del niño", y entiende que sus dos papás "desearon fervientemente su
existencia, no recurrieron a esta práctica por razones laborales, de comodidad
o estéticas, intentaron el camino de la adopción con resultado negativo. ¿Puede
el Estado oponer otras dificultades además de las que afrontan?".
Además, entendió que todos los matrimonios tienen el derecho
a tener hijos, y que al tratarse de dos varones sólo pueden acceder a la
adopción, lo que restringe sus opciones.
Con estos argumentos, Dutto resolvió hacer lugar a la
demanda de S y G, quienes ahora serán los papás del bebé, mientras que P dejará
de ser la madre. Pero además el juez les impuso la obligación de que, cuando
tenga la edad apropiada, le cuenten al niño cómo fue su concepción y gestación.
Fuente: La Capital