Juan José Aranguren cerró su peor semana como
funcionario de Mauricio Macri. Tras el revés en la Corte Suprema a su política
tarifaria, debió involucrarse en un tema que nada tiene que ver con audiencias
públicas: hace exactamente veinte días, Aranguren recibió la segunda denuncia
en su contra en la Oficina Anticorrupción. La primera es la que lo acusa de
infligir la Ley de Etica Pública por poseer acciones de Royal Dutch Shell, y
por la que se espera un dictamen de la dependencia que conduce Laura Alonso.
Esta nueva acusación, en cambio, le genera otra preocupación porque apunta de
lleno contra su desempeño público en el Ministerio de Energía: lo acusan de
haber contratado para importar gas a los transportistas responsables de la
estructura de sobrepecios de la era De Vido, que él dice estar combatiendo. La
denuncia lo obligó a retroceder en otra política energética, en este caso, congeló
la adjudicación hasta dentro de diez días. Sus técnicos admiten que no sabía a
quiénes estaban contratando.
En rigor, la denuncia presentada en la
Oficina Anticorrupción está direccionada contra Enarsa, la empresa estatal de
energía, que depende de su cartera, y también contra la Subsecretaría de
Puertos Navegables, que dirige Jorge Metz, un funcionario que responde al
ministro de Transporte, Guillermo Dietrich.
La presentación –que consta de 98 hojas–
impugna una licitación de servicios de remolcadores para los barcos importados
de Gas Natural Licuado (GNL), uno de los negocios más cuestionados durante la
gestión kirchnerista.
Denuncia. La acusación central de la denuncia
es que Enarsa terminó favoreciendo a la empresa Marítima Meridian, a la misma que
acusa de haber pergeñado en 2008 –en connivencia con funcionarios del ex
Ministerio de Planificación que condujo Julio De Vido– el esquema de
sobrecostos de los servicios logísticos de los buques de GNL, que ahora la
gestión de Aranguren dice querer desarmar.
Meridian es propietaria de Logística y
Servicios Marítimos, la firma que asociada al gigante danés Maersk –la mayor
compañía de contenedores del mundo– se impuso en un concurso realizado por
Enarsa a fines de julio. En ese momento, desde los ministerios de Energía y
Transporte destacaron que, a partir de los precios ofrecidos por la empresa
ganadora, lograron reducir un 36% la tarifa medida en dólares de los buques
remolcadores.
Sin embargo, la denuncia presentada el 1° de
agosto en la Oficina Anticorrupción –que lleva la firma de Joaquín Salas y
cuatro representantes más de cámaras de practicaje marítimo– tiñe de sospecha
todo el proceso. La presentación –a la que accedió PERFIL– sostiene que "la
agencia Marítima Meridian perteneciente a la familia Samarín fue la iniciadora
en el año 2008 en representación de Enarsa en todo lo atinente a la
organización, contratación y estructuración de costos tendientes a permitir el
ingreso de la totalidad de los buques regasificadores (y de GNL) a nuestro
país”. Cada buque de gas que ingresa a las terminales de Bahía Blanca y Escobar
requiere del soporte de cinco barcos remolcadores. Los denunciantes sostienen
que eso fue definido en 2008, por Jorge Samarín, titular de la empresa, tras un
viaje a Europa por encargo de Enarsa, que conducía De Vido.
"Es curioso: el Gobierno dice querer ordenar
el desbande de costos de la importación de gas y termina contratando a la
empresa que generó ese esquema que hoy quiere combatir”, cuestionó uno de los
denunciantes. Desde Marítima Meridian no respondieron las llamadas de este
diario. Pero allegados al empresario señalaron, sin embargo, "no existe
constancia documental alguna que dé cuenta de una relación de representación
Marítima Meridian a Enarsa en ese proceso”.
Además, se acusa a Marítima Meridian, en su
carácter de agencia marítima de Enarsa, de haber cobrado fondos de la empresa
estatal para pagar servicios de contratistas (remolcadores y practicaje) y
luego exigir a esas empresas un reintegro de esos montos vía nota de crédito,
fondos que nunca devolvió a la empresa estatal.
Reacción. Para Aranguren, que edificó su
salto a la política en base a una imagen de inquebrantable rectitud y
honestidad, no hay nada peor que la falta de transparencia. Por eso, ordenó
suspender la adjudicación definitiva a Servicios Logísticos y Marítimos hasta
que no se aclare la cuestión. De hecho, la semana pasada, en pleno vendaval por
las tarifas, el ministro se reunió en su oficina con Miguel Doñate, fundador de
Calaprac, una de las cámaras detrás de la denuncia ante la OA.
En diálogo con PERFIL, el presidente de
Enarsa, Hugo Balboa, hombre de máxima confianza de Aranguren, aclaró que "aún
no hay un definición oficial sobre la licitación”. "Hemos recibido esta
denuncia con posterioridad al concurso y la estamos evaluando. En una semana y
media o dos deberíamos tener una decisión”, aseguró.
Metz, por su parte, cargó en duros términos
contra las empresas locales de la industria marítima. "Hay sobrecostos
generados por todo el sector. En estos meses encontramos distorsiones de
precios en los convenios colectivos de trabajo, que afectan a la Marina
Mercante, que desapareció en los últimos años”, cuestionó. "Vemos que el costo
de los servicios de remolque ha aumentado un 500% en dólares en los últimos
años y la tarifa de los servicios de practicaje también tuvo un impacto en
dólares muy fuerte. Estamos decididos a bajar esos costos para mejorar la
competitividad”, enfatizó.
Por Nicolás Gandini, para el Diario Perfil.