En el lugar se encontraron restos de un
chaleco de explosivos, anunció la fiscalía, confirmando así la tesis de un
atentado suicida en la ciudad de Gaziantep, cerca de la frontera siria.
Es el atentado más sangriento en Turquía,
escenario desde hace un año de una oleada de ataques atribuidos al EI o a los
rebeldes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), sobre todo en
Ankara y Estambul.
El atentado fue cometido el sábado por la noche
durante una boda a la que asistían muchos kurdos y causó además un centenar de
heridos.
En un comunicado, el presidente Erdogan
afirmó este domingo que no hace "ninguna diferencia" entre el
predicador en el exilio Fethullah Gülen, al que acusa de urdir la intentona
golpista del 15 de julio, los rebeldes del PKK y el grupo yihadista EI,
"probable autor del atentado de Gaziantep".
"Nuestro país, nuestra nación, solo
pueden reiterar un único mensaje a quienes nos atacan: ¡fracasarán!",
escribe el presidente.
Un responsable turco declaró que "la
ceremonia se celebraba al aire libre" en un barrio de Gaziantep con fuerte
concentración de kurdos, lo que refuerza la pista yihadista.
Los novios sobrevivieron a la matanza. La
novia Besna Akdogan está muy conmocionada y se ha desmayado varias veces.
"Han convertido mi boda en un baño de sangre", declaró a la agencia
de prensa Anadolu. Ella resultó herida leve y fue dada de alta este domingo.
La agencia Dogan afirma que un suicida se
mezcló con los invitados, entre los que había muchas mujeres y niños, y detonó
la carga explosiva.
Las fuerzas de seguridad buscan a dos
personas que lo acompañaban y que huyeron tras el ataque.
Los testigos describen una escena dantesca.
"Cuando llegamos había tantos muertos,
una veintena", cuerpos con "la cabeza, el brazo o la mano
desperdigados por el suelo", contó un hombre.
"Miren, son trozos de hierro que
entraron en los cuerpos de nuestros familiares, estas bolas los han matado, no
hay nada más que decir", declaró otro.
Gulser Ates, una herida, contó a Hurriyet que
el ataque se produjo cuando terminaba la fiesta.
"Estábamos sentados en las sillas, yo
estaba charlando con un vecino. Murió, se desplomó delante de mí durante la
explosión. Si no hubiera caído sobre mí, yo también habría muerto", dijo.
El partido prokurdo HDP condenó el atentado y
afirmó que "muchos kurdos perdieron la vida".
Erdogan consideró asimismo que los autores
del ataque buscaban sembrar la división entre los diferentes grupos étnicos que
viven en Turquía.
Numerosos yihadistas perciben a los kurdos
como sus peores enemigos. En la vecina Siria, las milicias kurdas se enfrentan
al EI.
En Gaziantep, los hombres rezaban ante
féretros en hilera y muchas familias consultaban la lista de víctimas
transportadas a la morgue.
El sureste y el este de Turquía fueron blanco
esta semana de tres atentados que dejaron 14 muertos. El gobierno los atribuyó
al PKK kurdo. La guerrilla kurda, después de una calma relativa tras la
intentona golpista del 15 de julio en Turquía, parece haber reanudado una
intensa campaña de atentados contra las fuerzas de seguridad.
Gaziantep se ha convertido en un punto de
paso de numerosos refugiados sirios que huyen de la guerra civil iniciada hace
más de cinco años y medio.
Pero, además de refugiados y militantes
opositores, en la región están presentes un número significativo de yihadistas.
La explosión de Gaziantep se produjo el mismo
día en que el primer ministro, Binali Yildirim, anunció que Turquía quiere
tener un papel "más activo" en la solución de la crisis en Siria con
el fin de "detener el baño de sangre".
El embajador de Estados Unidos John Bass lo
condenó y añadió: "Somos solidarios con nuestro aliado Turquía y nos
comprometemos a seguir trabajando estrechamente juntos para derrotar la amenaza
terrorista".
El presidente ruso Vladimir Putin denunció la
"crueldad y el cinismo" del atentado.
"Recemos por las víctimas, muertos y
heridos, y pidamos paz para todos", proclamó en el Vaticano el papa
Francisco.
De la
novia
"Convirtieron a nuestra boda en un baño
de sangre", declaró al salir de un hospital Besna Akdogan. Se trata de la
mujer que estaba en su fiesta de casamiento en Gaziantep, en el sureste de
Turquía, cuando se produjo un atentado que dejó al menos 51 muertos.
Besna debió ser internada nuevamente tras
salir del hospital, ya que su estado es de extrema debilidad. Ella y su pareja
vivieron habían abandonado su región natal, Siirt, para escapar de los combates
entre la guerrilla kurda y las fuerzas de seguridad turcas.
Los novios sobrevivieron, pero el
protagonismo se lo llevaron las escenas dramáticas que se vivieron en los
funerales de las víctimas del ataque y en los hospitales.
Durante un sepelio, varias personas lanzaron
botellas contra la policía, que no intervino. Los ataúdes estaban cubiertos de
un manto blanco, otros llevaban la bandera kurda. "Perdí a mis hijos, no
los volveré a ver nunca", gritaba una madre.
La multitud obligó a un funcionario local del
partido del presidente, el AKP, que quería estar presente para los entierros, a
retirarse.
Los hospitales de la zona del desastre se
vieron colmados por familiares de las víctimas, muchos de los cuales se
desmayaron ante la angustia de la situación.
"¡La culpa es tuya, Erdogan!", fue
una consigna que también se vociferó. Mientras el presidente turco atribuyó el
atentado a Estado Islámico, el partido kurdo HDP (Partido Democrático del
Pueblo) lo criticó por no haber previsto que el grupo extremista podría atacar
un objetivo kurdo, como la boda que se llevaba a cabo en el barrio de Adkere.
"Tras la masacre de octubre [103 muertos
el 10 de octubre de 2015 en un doble atentado suicida durante una manifestación
prokurda en Ankara], sabíamos que existía la amenaza de un ataque contra una
boda kurda", afirmó el partido en un comunicado.