Cualquier semejanza de lo que van a leer a
continuación con la realidad político-económica de hoy hecha "pintura diagnostico” (que incluye la "pesada herencia”, el "estado catastrófico de la economía
nacional”, algo que aparece como reiterada (pero muy vieja) muletilla en el relato Macrista-PRO (digo PRO para
incluir a todos sus "acompañantes” a nivel CEOS empresarios y economistas
cipayos ubicados en su gabinete que operan desde allí a diestra y siniestra
para beneficiar al sector que representan), vera Ud. Señor lector, no es
casualidad, ES UNA CONSTANTE HISTÓRICA.
Enrique Silberstein (1920-1973) fue un economista
y periodista muy particular y no
casualmente por destacarse en la enunciación o defensa de las múltiples
variantes tecnocráticas que por lo general aparecen en la "cháchara” de los supuestos "eruditos en
economías”. Muy por el contrario, Silberstein fue el desmitificador de los
macaneos económicos con que se justificaban las decisiones políticas en materia
económica para beneficiar a un sector en detrimento de otro. Él lo hacía desde
un lenguaje sencillo, llano, simple para
la comprensión de cualquier argentino.
En su libro ¿POR QUÉ PERÓN SIGUE SIENDO
PERÓN? (1969-Ediciones Corregidor) y refiriéndose a la base de la economía
peronista en cuanto a medidas concretas para favorecer a los trabajadores y que
él ubica como inicio y aplicación entre 194/45, cuenta que los empresarios de
la época y sus operadores políticos, frente a las políticas laborales puestas
en acción por Perón desde la Secretaría de Trabajo y Previsión: "Decían que la República
se iba a los caños, que así no se podía seguir, que los ingresos que se
dirigían a quienes trabajaban iban hacia el consumo (¿No escucho esto en boca
de Macri, Javier González Fraga, Prat Gay, Michetti en estos últimos siete meses
sosteniendo que los argentinos de clase
media y media baja "vivieron en un sueño porque gozaban de algo que no les
correspondía”?), mientras que los
ingresos que se dirigían a los empresarios servían para capitalizar al país
(hoy por hoy, Macri "dixit”). Pero nadie dijo que las ganancias de los
empresarios se iban a las cuentas numeradas de Suiza (hoy se sumaron Panamá, Caimán, HSBC y Bancos Norteamericanos
donde Macri, Melconian y tantos otros funcionarios y empresarios "decentes y
transparentes” tienen 400 mil millones
de u$s).
Más aún, por esa época Uruguay también
implantó el sistema de cuentas bancarias secretas, a fin de satisfacer la
demanda creciente de los cada vez "más
pobres” empresarios argentinos)… Y la culpa de todo la tenía la economía
peronista de los años 1943/44/45 (Hoy "la pesada herencia” con las supuestas "bombas”
dejadas por el kirchnerismo).
Y esta cantinela siguió por años. Los
cálculos para obtener los porcentajes que mostraban ese desfasaje eran tan complicados y se basaban en tantas variables, que una modificación en
cualquiera de ellas alteraba el total general. Por tal razón las cifras dadas
por el Ministerio de Asuntos Económicos fueron modificadas por revisiones
posteriores realizadas por el CONADE y recontra revisadas (los antecesores de
Lanata) por la CEPAL, con lo que a la postre uno no sabía qué cifra usar,
puesto que todas eran oficiales, todas habían sido realizadas por súper
técnicos y todas eran diferentes”.
Nada nuevo bajo el sol en el mundo de la
chantocracia de economistas al servicio empresarial y de intereses foráneos.
Digo esto último porque en otra nota seguiremos trayendo "cuentos” de
Silberstein sobre las operaciones inglesas y yanquis con fuerte apoyo local
para que vean que el acompañamiento actual que tuvieron los "fondos Buitres” viene con padres putativos desde el siglo XIX.
Pero ¿Por qué el peronismo –según
Silberstein- siguió vigente y yo
agregaría, en el 2003 reaparece con
formato kirchnerista, rescatando y tomando detalles que a continuación vuelco y que forman parte de los fundamentos
por él señalados como la base de la economía peronista?
El por qué de la reacción Macrista en
términos tan desalmados ahora y con esto queda más claro aún. Se trata de una
reacción visceral de la clase oligárquico-empresarial, despectiva con el pueblo
que usa la mentira como lo hizo siempre para tratar esconder sus perversos
fines. Veamos:
"Lo que hace a la esencia de la economía
peronista es el aumento de sueldo, la consolidación de los sindicatos, el
surgimiento del obrero como ser humano.
Lo que hace a la esencia de la economía
peronista es que, de 1943 a 1945, el consumo interno aumento en un 20%, que el
obrero tenía plata para gastar, que el empleado tenía dinero para comprar
cosas. Aumentaban los sueldos, aumentaban los precios, pero el obrero y el
empleado seguían adquiriendo los bienes y servicios de su nueva escala de
consumo. Y todo eso se consolidó con el decreto que obligaba al pago de un mes
complementario en concepto de ‘aguinaldo’, a todos, fuesen obreros, empleados,
jefes o gerentes.
¿Que el aguinaldo se dio con el fin de atraer
votantes a favor de Perón en las elecciones siguientes de febrero de 1946? ¿Y
quién lo niega? Pero ¿en algunas de las elecciones anteriores se había tomado una medida de esa naturaleza
en favor de la inmensa mayoría de la población, desde el norte al sur, desde el oeste al este? Por otra parte,
terminadas las elecciones y triunfante Perón y caído Perón, y triunfante
Lonardi, Aramburu, Frondizi, Guido, Illia, Onganía, Levingston, Lanusse, ¿no
sigue subsistiendo el sueldo anual complementario?.
Aquella acción le dio contenido popular a la
economía peronista, y esta continuidad le sigue dando vigencia política a la
figura y la obra de Perón.
Fíjense que no hemos dicho que la mayoría de
los argentinos les interesa reducir el propio consumo con el fin que los costos
no aumenten, con el objeto que los
empresarios ganen más e inviertan más en nuevos equipos. No hemos dicho que la
mayoría de los argentinos prefieren ahorrar (esto es no consumir) a fin de que
el país se capitalice y se pueda industrializar para lograr un desarrollo
sostenido y equilibrado.
No hemos afirmado que la mayoría de los
argentinos desea que se produzca una transferencia significativa y masiva de
ingresos a favor del empresario (sea agropecuaria, sea industrial), sino que
hemos dicho que la mayoría de los argentinos desea una transferencia sustancial
y masiva de ingresos a su favor; así son ellos… quienes ganan más y gastan más.
¿Por qué hemos dicho lo dicho?, porque hemos
decidido no macanear y no tener en cuenta los planteos económicos hipócritas
(hoy Macri) que bregan por el incremento de los ingresos de los empresarios con
el único y deliberado fin de que aumenten los saldos de las cuentas numeradas
(hoy Off Shore) en los bancos suizos (hoy Panamá y nuevos paraísos fiscales).
Solo cambiaron las apariencias y nombres de
las operatorias que facilitan las evasión impositiva y el saqueo de la parte
que les corresponde a los trabajadores. Por eso la oligarquía y sus alumnos de
medio pelaje odian tanto la equitativa distribución de la riqueza que el país y
su pueblo producen, practicada por el peronismo.
Siempre hemos creído que era necesario,
fundamental, que el análisis de la economía (y de la política) argentina se hiciese con parámetros argentinos,
teniendo en cuenta nuestra realidad e idiosincrasia y no la mentida realidad de
los países desarrollados (que, entre paréntesis, tampoco es tal como se la pinta en los libros
de economía). Esto lo sostengo en mi trabajo "Guarda-Polvos, aorta pedagógica
de la dependencia” (Ediciones EL EMILIO, 2014), y viene al caso porque se trata
de una vieja colonización cultural que nadie se animó a revertir, y donde
siguen abrevando hasta los docentes mitro-marxistas que aun hoy controlan los
claustros de "altos estudios”.
Es en este aspecto central donde yo difiero
con el Kirchnerismo en cuanto a su política cultural y educativa. Pasaron 12
años donde no se metió mano en los contenidos educativos que hacen a las
cuestiones de fondo de la realidad histórica nacional.
Nadie podrá decir que Silberstein fue
peronista. Simplemente era un economista
con mucho sentido común y del humor para descartonar esa economía dibujada y
escrita allende los mares, para el medio
pelaje argentino al que le fascina jugar al "economista entendido”.
Publicada
por Víctor Leopoldo Martínez, en "El Emilio”, publicación nacional de debate
político y educativo.