La iniciativa había sido firmada por el presidente para
mantener a terroristas islamistas fuera del territorio norteamericano, mientras
de miles de personas reclamaron en contra a la medida.
A sólo diez días de haber asumido como presidente, la
justicia norteamericana le sale al cruce a Donald Trump.
Contra a lo que decía su decreto presidencial contra el
ingreso de musulmanes, dos tribunales dieron paso libre a quienes hayan llegado
en el día de hoy con un visado válido.
La decisión, que parece sólo el primer capítulo de lo que se
proyecta como una larga batalla judicial, fue adoptada casi en forma simultánea
por dos jueces. Uno en Nueva York y otro en Virginia.
Ambos lo hicieron ante presentaciones de abogados de
entidades defensoras de los Derechos Humanos que, desde temprano, vienen
batallando contra lo que consideran un atropello presidencial contra el derecho
constitucional.
Las dos decisiones, que significan un fuerte quiebre en la
pretensión de la Casa Blanca, se conocieron apenas poco después de que Trump
dijera a periodistas que su decreto estaba marchando "perfectamente
bien" en todos los aeropuertos.
"Ustedes lo han visto, todo funciona muy bien",
dijo el magnate. Los periodistas lo consultaron justamente porque, ya, para
entonces, había protestas y caos en aeropuertos del país y del extranjero.
Con su declaración de que "todo iba bien", Trump
dio, una vez más, su propia versión de los hechos.
Lo que se conoce es que la jueza Ann Donnelly, de Nueva
York, paralizó las deportaciones de los ciudadanos que se encontraban detenidos
en estaciones aéreas por efecto del decreto de Trump.
Caso al mismo tiempo se conoció otra disposición similar de
un magistrado de Virginia, que dispuso el acceso de ciudadanos que tuvieran
derecho de residencia. Esto es, que estuvieran en posesión de una "Green
Card", tal como se conoce a la tarjeta que reconoce ese derecho.
Se trata de un serio revés judicial para el presidente que
viene gobernando a golpe de decreto y que asegura que "puede hacerlo todo
solo", como sostuvo ante legisladores republicanos.
No se sabe qué estrategia seguirá la Casa Blanca en las
próximas horas.
Legisladores republicanos admitieron seria preocupación al
conocer que el decreto presidencial pasaba por encima, incluso, de del derecho
de ciudadanos que tienen garantizada la residencia legal en los Estados Unidos.
"Eso es
inaudito", dijeron.
El giro judicial se produce apenas en el primer día de entrada en vigor del decreto por el cual Trump dispuso limitar temporalmente la entrada de ciudadanos de siete países de mayoría musulmana. Se trata de Irán, Irak, Libia, Sudán, Somalía, Siria y Yemen.
Protestas en todo el
país
A todo esto, miles de personas se manifestaban en varios
aeropuertos, frente a la Casa Blanca y en el centro de Boston y Nueva York
Manifestantes contra las medidas de prohibición de Trump se
reúnen frente a la terminal de arribos internacionales en el Aeropuerto de
Philadelphia, en Pennsylvania
Manifestantes contra las medidas de prohibición de Trump se
reúnen frente a la terminal de arribos internacionales en el Aeropuerto de
Philadelphia, en Pennsylvania. Foto: EFE
Las recientes prohibiciones migratorias que impulsa el
presidente de Estados Unidos, Donald Trump contra refugiados y musulmanes
generan masivas protestas en varios aeropuertos y ciudades norteamericanas.
"Díganlo alto, díganlo claro: los refugiados son bienvenidos
aquí", se escuchaba en el aeropuerto de Los Ángeles, donde se veía un
cartel que decía "Hagamos que Estados Unidos sea amable otra vez", en
referencia al lema de campaña de Trump.
La orden ejecutiva firmada el viernes por Trump suspende
temporalmente el programa de refugiados y establece que durante tres meses se
impedirá el ingreso de ciudadanos de Irán, Sudán, Siria, Libia, Somalia, Yemen
e Irak, en el marco de una serie de medidas para impedir la entrada de
terroristas radicales islámicos.
Decenas de personas portaban carteles y coreaban consignas
contra la orden ejecutiva en los aeropuertos de Washington, Dallas, Nueva York,
Los Ángeles, así como los aeropuertos internacionales del estado de Connecticut
y la ciudad de Atlanta.
También hubo manifestaciones frente a la Casa Blanca y en el
centro de Boston y Nueva York.