Un equipo de científicos de distintos países descubrió un
planeta templado, del tamaño de la Tierra, ubicado a sólo once años luz del
sistema solar, informó este miércoles el Observatorio Europeo Austral (ESO).
El descubrimiento, denominado Ross 128 b, es el cuerpo más
cercano que orbita en torno a una estrella enana roja inactiva, lo que puede
aumentar las probabilidades de que reúna las condiciones para albergar vida,
según se desprende del estudio publicado en la revista Astronomy &
Astrophysics.
Los especialistas utilizaron una herramienta denominada
HARPS, (en inglés High Accuracy Radial velocity Planet Searcher, buscador de
alta precisión por velocidad radial), que es una especie cazador de planetas
instalado en el Observatorio La Silla de Chile.
El exoplaneta de baja masa descubierto orbita en torno a la
estrella enana roja Ross 128 cada 9,9 días y según las observaciones realizadas
hasta ahora, se cree que es templado, con una temperatura superficial que
podría ser similar a la de la Tierra.
El grupo de científicos que realizaron el descubrimiento,
liderados por Xavier Bonfils, del Instituto de Planetología y Astrofísica de
Grenoble (Francia), aseguran que Ross 128 b parece ser un planeta templado,
pero, según el ESO, sigue habiendo incertidumbre en cuanto a si el planeta se
encuentra dentro, fuera, o en el umbral de la zona habitable, donde puede
existir agua líquida en la superficie de un planeta.
Si bien ross 128 b, se encuentra a once años luz de la
Tierra, se mueve hacia ella y se espera que se convierta en la "vecina
estelar más cercana en tan solo 79.000 años, un parpadeo en términos
cósmicos", pasando a ser el exoplaneta más cercano, destacan los
investigadores.
Y aseguraron que, los datos obtenidos a través de HARPS,
confirman que Ross 128 b orbita veinte veces más cerca de su estrella que la
distancia a la que la Tierra lo hace del Sol.
A pesar de esa proximidad, recibe sólo 1,38 veces más radiación
que la Tierra y se calcula que su temperatura de equilibrio se encuentran entre
-60 y 20° C, gracias a la naturaleza débil y fría de su pequeña estrella enana
roja, que tiene poco más que la mitad de la temperatura superficial del Sol.
Los astrónomos están detectando cada vez más exoplanetas
templados y, la próxima etapa, será estudiar con más detalle sus atmósferas, su
composición y su química a la búsqueda de biomarcadores, como el oxígeno.
Según apunta Bonfils, las nuevas instalaciones de ESO
tendrán un papel fundamental para censar los planetas de masa parecida a la de
la Tierra favorables para su caracterización, gracias a HARPS, y para después
observarlos con el ELT.
Fuente: Minuto Uno