“No hay trabajo…”, le reclamaron a Macri en pleno discurso

Otra vez, como ocurre allá donde vaya, la realidad sorprendió a Mauricio Macri, justo en el momento cuando terminaba el discurso con el que volvía a poner en servicio el rompehielos Irizar ´Almirante Irízar´, amarrado en Puerto Madero.
viernes, 28 de abril de 2017 22:04
viernes, 28 de abril de 2017 22:04

Recién llegado de Estados Unidos, donde recibió el respaldo del presidente Donald Trump, a Mauricio Macri no lo dejaron saborear el éxito de su viaje ni medio día.

Luego de visitar un centro de jubilados, el Presidente visitó al rompehielos Almirante Irízar que viene de haber sido sometido a un proceso de reconstrucción y modernización para volver a estar en servicio.

"Siento alegría de participar en la bienvenida del rompehielos Irízar. Hace más de una década que tenemos fuera de servicio esta nave insignia, que representa mucho de lo que está pasando el día de hoy: demostrar nuestra capacidad de trabajo, lo que los argentinos somos capaces de hacer cuando trabajamos juntos", venía diciendo Macri, con el rompehielos a sus espaldas.

En ese momento, se escuchó una voz a lo lejos, que quedó perdida en medio del discurso. Pero cuando el Presidente terminó de hablar se escuchó clarito, nuevamente: "No hay trabajo, Macri", gritó un hombre, mientras el mandatario saludaba a los comandantes del Irízar con una sonrisa tensa.

En su discurso, había asegurado "estamos en el camino de decirnos la verdad, que consolida la confianza. Tenemos que consolidad la confianza".

Ni el desubicado chiste referido a los ingleses ni estar rodeado de oficiales de la Armada Argentina impidieron que la realidad golpeara otra vez al Presidente. Tras su discurso, se escuchó claramente el grito: "¡No hay trabajo, Macri!”

La voz alcanzó a Mauricio Macri y a los marinos desde lejos pero con meridiana claridad: "¡No hay trabajo, Macri!", percibieron los presentes y el propio mandatario mientras saludaba a los comandantes del rompehielos Almirante Irízar con una sonrisa que, de pronto, se volvió tensa, como la de alguien que trata de fingir que no fue descubierto en su falta

 "La verdad es que, justamente, este momento de entusiasmo, de esperanza, es contagioso. Esta mañana aterricé de los Estados Unidos y me la pasé hablando de lo que ustedes son capaces de hacer, les comenté…”, acababa de decir el mandatario, cuando lo interrumpió el grito "¡no hay trabajo, Macri!”.

El jefe de Estado escuchó el grito, hizo una brevísima pausa y continuó, enfatizando sus palabras: "Les comenté lo que ustedes son capaces de hacer trabajando juntos...”, y como se seguía escuchando "¡No hay trabajo, Macri!...", con indisimulable tensión e incomodidad se despidió.