Recién
llegado de Estados Unidos, donde recibió el respaldo del presidente Donald
Trump, a Mauricio Macri no lo dejaron saborear el éxito de su viaje ni medio
día.
Luego de
visitar un centro de jubilados, el Presidente visitó al rompehielos Almirante
Irízar que viene de haber sido sometido a un proceso de reconstrucción y
modernización para volver a estar en servicio.
"Siento
alegría de participar en la bienvenida del rompehielos Irízar. Hace más de una
década que tenemos fuera de servicio esta nave insignia, que representa mucho
de lo que está pasando el día de hoy: demostrar nuestra capacidad de trabajo,
lo que los argentinos somos capaces de hacer cuando trabajamos juntos",
venía diciendo Macri, con el rompehielos a sus espaldas.
En ese
momento, se escuchó una voz a lo lejos, que quedó perdida en medio del
discurso. Pero cuando el Presidente terminó de hablar se escuchó clarito,
nuevamente: "No hay trabajo, Macri", gritó un hombre, mientras el
mandatario saludaba a los comandantes del Irízar con una sonrisa tensa.
En su
discurso, había asegurado "estamos en el camino de decirnos la verdad, que
consolida la confianza. Tenemos que consolidad la confianza".
Ni el
desubicado chiste referido a los ingleses ni estar rodeado de oficiales de la
Armada Argentina impidieron que la realidad golpeara otra vez al Presidente.
Tras su discurso, se escuchó claramente el grito: "¡No hay trabajo, Macri!”
La voz
alcanzó a Mauricio Macri y a los marinos desde lejos pero con meridiana
claridad: "¡No hay trabajo, Macri!", percibieron los presentes y el
propio mandatario mientras saludaba a los comandantes del rompehielos Almirante
Irízar con una sonrisa que, de pronto, se volvió tensa, como la de alguien que
trata de fingir que no fue descubierto en su falta
"La verdad es que, justamente, este momento de
entusiasmo, de esperanza, es contagioso. Esta mañana aterricé de los Estados
Unidos y me la pasé hablando de lo que ustedes son capaces de hacer, les
comenté…”, acababa de decir el mandatario, cuando lo interrumpió el grito "¡no
hay trabajo, Macri!”.
El jefe de
Estado escuchó el grito, hizo una brevísima pausa y continuó, enfatizando sus
palabras: "Les comenté lo que ustedes son capaces de hacer trabajando
juntos...”, y como se seguía escuchando "¡No hay trabajo, Macri!...",
con indisimulable tensión e incomodidad se despidió.