La pieza de
acero quirúrgico y los restos biológicos hallados en el interior de uno de los
hornos de la ladrillera de Alderetes donde trabajaba Darío Suárez, el principal
acusado de la desaparición de Daiana Garnica, habrían dado resultados negativos
en las pericias, según indicaron fuentes de la investigación.
Al
principio, se barajó la posibilidad de que se tratara del piercing de Daiana y
de piezas dentales. Ambos elementos fueron estudiados en el Laboratorio de la
Policía de Tucumán, pero nada tendrían que ver estos hallazgos con la
adolescente.
Sin embargo,
no está dicha la última palabra; desde la fiscalía pedirán que se haga un
análisis más profundo con especialistas de otra provincia. Además, por otro lado,
se insistirá con los rastrillajes. Para esto, se pidió colaboración al
ministerio de Seguridad de la Nación y en los próximos días llegarían perros
entrenados que colaboraron con el hallazgo del cuerpo de Araceli Fulles.
Daiana salió
de su casa del barrio Julio Abraham, en Alderetes, el sábado 6 de mayo y le
avisó a su madre, Susana Cisneros, que acompañaría a comprar un regalo a
Suárez, vecino y principal sospechoso del caso.
La joven no
regresó y sus familiares encontraron en su celular, que se había olvidado en su
casa, una conversación con el acusado, quien le pedía que lo acompañe a comprar
una sorpresa para su mamá y que no le contara a nadie.
Si bien el
fiscal Claudio Bonari ya caratuló la causa como privación ilegítima de la
libertad seguida de homicidio, todavía no hay un solo rastro de la chica.
El fiscal
sospecha que Suárez, de 40 años, abusó de Daiana, de 17, luego la asesinó y se
deshizo de sus restos quemándola en el horno de la cortada.
El fiscal
estima que contó con la colaboración de varias personas, entre las que se
encuentra un amigo y compañero de trabajo suyo, Fabián Ernesto "Sapo"
Pacheco, y el dueño de la ladrillera, Juan Mátar.
Fuente: La
Gaceta