Por quinta jornada (cuarta consecutiva), la ciudad de Córdoba amaneció hoy sin servicio de transporte urbano debido al durísimo paro que lleva adelante un grupo de delegados de los choferes desde el pasado viernes.
Ni la
andanada de despidos que empezaron a notificar ayer a la tarde las empresas
prestatarias del servicio logró intimidar o disuadir a los trabajadores para
que modifiquen su actitud. Los choferes los ignoraron, (auto) convencidos de
que eso será materia negociable en el futuro.
Tampoco
surtió efecto un ultimátum, que pasadas las 19 les lanzaron desde el Ministerio
de Trabajo, la Municipalidad y las empresas prestatarias, tras una reunión
entre ellos, en la que también participó Jorge Kienner, enviado de UTA
nacional.
En ese caso,
los intimaron a levantar el paro en el término de dos horas, bajo
apercibimiento de cancelar todo tipo de audiencia de negociación, incluida la
prevista para el viernes en el marco de la conciliación obligatoria que los
delegados nunca acataron.
Ajenos a esa
movida, los choferes autoconvocados frente a la sede de UTA ratificaron la
continuidad del paro. Y la gran novedad política fue que sumaron la adhesión de
Luz y Fuerza, que con el dirigente Gabriel Suárez a la cabeza sumó una columna
a ese campamento.
También se
sumaron el Surrbac, militantes del Suoem y otros gremios.
Estos nuevos
ingredientes le daban al conflicto un fuerte condimento político, que amplifica
el impacto y sus derivaciones.
Hasta noche,
se habían informado al menos 66 desvinculaciones: 32 en Tamse, 10 en Ersa, 10
en Autobuses Córdoba, y 14 en Coniferal. Y había promesas de nuevos telegramas
y notificaciones.
La novedad
más relevante en lo que respecta al servicio es que la Municipalidad logró
articular una prestación alternativa, a modo de paliativo, que tendrá su
primera prueba hoy a las 7 y se extenderá hasta las 21.
Se trata de
un diagrama de 16 recorridos radiales de los barrios al Centro y viceversa, que
correrán por cuenta de taxis y remises. Podrán ascender tantos pasajeros como
plazas tenga cada unidad y los coches estarán identificados con una letra
correspondiente al recorrido que realicen.
El municipio
convocó a taxistas y remiseros en nombre de la norma que regula esa prestación
y que contempla su puesta a disposición de la autoridad municipal "cuando esta
lo requiera con motivo de catástrofes naturales o situaciones especiales”. Los
usuarios pueden subirse a los vehículos en cualquier tramo de los recorridos, a
un costo único de 15 pesos.
Atento a los
casos de agresiones en vía pública que se registraron en los tres días consecutivos
de huelga, la incógnita mayor es si habrá piquetes de choferes actuando sobre
este sistema de emergencia.
Esa opción
se activó desde el Ejecutivo ante la visualización de que, pese al correr de
las horas y a la acumulación de varios días de paro, el conflicto no cedía.
De hecho, el
desembarco en Córdoba del secretario de interior de UTA nacional, Kienner, pasó
casi inadvertido.
El dirigente
llegó el martes a última hora, con declarado ánimo de apaciguar y "encauzar” el
conflicto, pero tuvo serias dificultades para que los delegados le prestaran
atención.
Kienner
puede dar precisiones sobre el proceso de normalización para que UTA Córdoba
deje de estar intervenida (lo piden los choferes), pero poco puede hacer para
modificar la paritaria salarial ya acordada a nivel nacional, que es otro de
los reclamos centrales. UTA acordó aumento del 21 por ciento, que a nivel local
quieren llevar al 32,5 por ciento.