La decisión del juez jujeño Gastón Mercau de otorgar la
prisión domiciliaria a Milagro Sala, lejos de derivar en su efectiva
excarcelación, como solicitó a fines de julio último una medida cautelar de la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), derivó en las últimas horas
en ásperas controversias, incluso sobre si esa resolución es vinculante y si
tiene plazos de cumplimiento obligatorio.
"Yo puedo dormir parada, no necesito ni un
colchón", expresó Sala, líder de la organización Tupac Amaru, sobre la
decisión de Mercau, que le otorgó la prisión domiciliaria en un inmueble
"destruido y saqueado", en lugar de hacerlo en su casa, según
denunció su defensa, al aceptar con críticas esa resolución, en una conferencia
que ofreció este jueves en la Capital Federal junto a organizaciones de
derechos humanos.
En contraste, el fiscal general de Jujuy, Jorge Lello
Sánchez, sostuvo que Milagro Sala "debe seguir detenida donde está",
es decir, en el penal de Alto Comedero, la cárcel de mujeres situada en un
barrio periférico de la capital provincial.