De acuerdo a
los científicos, el objetivo del estudio es monitorear la evolución del genoma
del virus y poder comprender qué ha pasado y cómo llegó hasta ciertos lugares.
De este modo, podría ser posible anticipar futuros brotes y mantener los
métodos de diagnóstico actualizados, así como también conocer los cambios que
se produjeron en el virus.
Los primeros
resultados del estudio, conocido como Proyecto ZIBRA (Zika in Brazil real Time
Analysis) y financiado por el Ministerio de Salud de Brasil, se publicaron en
la revista científica Nature.
"Mediante la
combinación de datos epidemiológicos y genéticos pudimos ver que el virus Zika
circuló silenciosamente en todas las regiones de América durante al menos un
año antes de que se confirmara el virus en mayo de 2015”, explicó Nino Faria,
uno de los investigadores del Departamento de Zoología de la Universidad de
Oxford y principal autor del estudio.
De acuerdo a
la investigación realizada, el Zika habría ingresado en la región norte de
Brasil a principios del 2014 y se habría expandido durante ese año, pero sin
haberse diagnosticado. Sin embargo, "fue en 2015 cuando comenzó a expandirse
hacia el norte, es decir, hacia algunos países de América central y Sudamérica”,
agrega el científico.
El estudio
fue posible porque se instaló un laboratorio móvil en un colectivo, de modo tal
que pudiera recorrer varios lugares y realizar las pruebas necesarias. Así, el
vehículo pudo visitar algunos centros de salud pública en cuatro estados del
norte de Brasil: Río Grande do Norte, Paraíba, Pernambuco y Alagoas. Allí, con
apoyo de diversas entidades que ayudaron en el análisis de las personas, se
realizaron estudios en pacientes que se presumía que padecían el virus Zika.
"El análisis
mostró que los virus encontrados en varias regiones de Brasil y otros países de
Latinoamérica no habían sufrido muchas mutaciones o desarrollado cierta
diversidad”, según explicó Luiz Carlos Alcântara, uno de los científicos que
participaron en el estudio.
Además,
señaló que "de acuerdo a las observaciones realizadas en algunas regiones de
Asia, el virus puede mutar en el futuro inmediato, por eso es importante
continuar con el monitoreo”. Así como se realizan este tipo de estudios,
también es importante que los métodos de diagnóstico se mantengan al día,
porque "si no se actualizan al tiempo que el virus evoluciona pueden dejar de
ser efectivos”, aclaró Alcântara, uno de los científicos que participó del
estudio.
De acuerdo a
la investigación, el virus habría aparecido en Asia desde África alrededor del
2007, lo que causó la primera epidemia en Micronesia. Los brotes más recientes
sucedieron en 2012, en Filipinas, y en 2013/14, en la Polinesia francesa. Se
cree que en ese momento llegó hasta Brasil, que reportó el mayor número de
casos hasta ahora, que llegó a 200.000 en diciembre de 2016.
Alcântara
explicó que el virus sufrió muchos cambios desde que salió de África. "La
diversidad que existe en América probablemente sea mucho más grande dentro de
siete o diez años”, añadió el científico. Actualmente, se está desarrollando la
segunda etapa del Proyecto ZIBRA, que implica monitorear la evolución del
dengue, chikungunya y fiebre amarilla, así como también del virus Zika.