Tras algunos inconvenientes, Lula va camino a entregarse a la Justicia

El ex presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva se entregó a la Justicia para cumplir una pena de cárcel de 12 años por corrupción, 24 horas después de que venciera el plazo para entrar a prisión.
sábado, 7 de abril de 2018 19:21
sábado, 7 de abril de 2018 19:21

El ex mandatario salió caminando del lugar, entre los seguidores que lo apoyaron desde que se conoció la decisión del juez Sérgio Moro.

"Voy a cumplir el mandato (de prisión)", dijo Lula ante miles de seguidores en Sao Paulo, en referencia a una orden de arresto emitida contra él por Moro, el juez del caso "Lava Jato" ("Lavado de autos"), el pasado jueves.

El político de 72 años anunció su decisión luego de participar de una misa en honor a su esposa fallecida. Después de informarlo, entró a almorzar con su familia en la sede del Sindicato de los Metalúrgicos, según reportó el diario "Folha de Sao Paulo".

Moro le había dado inicialmente a Lula plazo hasta la tarde del ayer para entregarse. Tras finalizar ese tiempo, fijado para las 17 (20 GMT) de ese día, en Brasil se esperó durante horas por la detención del ex mandatario (2003-2010) pero el candidato favorito para las elecciones de octubre arregló su entrega para el día de hoy. 

 

Lula permaneció en la sede del gremio de los Metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo, lugar donde pasó la noche y del que solo salió para asistir a la misa de Marisa Letícia. Tras el oficio religioso, el ex presidente pronunció un aguerrido discurso ante sus seguidores, informó la agencia Dpa.

En su alocución, en la que terminó confirmando que se entregaría a la Policía, Lula se refirió varias veces al papel que los medios de comunicación y la Justicia jugaron en su proceso, acusándolos de estar detrás de su encarcelamiento.

"El sueño de consumo de ellos es la fotografía de Lula preso. Me imagino la excitación de 'Veja' y de 'Globo', colocando una foto conmigo preso. Van a tener orgasmos múltiples", se refirió el presidente respectivamente a una revista y a un grupo de medios de comunicación que considera contrarios a él.

Además, sobre Moro dijo: "no quiere a Lula de vuelta, porque, en su cabeza, los pobres no pueden tener derechos". Y agregó, en referencia a la Justicia brasileña: "el que quiera votar con base en la opinión pública, que largue la toga y se presente como candidato".

Luego de confirmar que cumpliría el mandato de prisión, Lula pidió a los manifestantes que continúen con su legado. "La muerte de un combatiente no parará la revolución", cerró.

Durante todo el discurso estuvo acompañado en el palco por su correligionaria Dilma Rousseff, del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) y destituida de la presidencia en 2016, así como de otros políticos. Entre ellos, se destacaban Manuela D'Avila, del Partido Comunista (PC), y Guilherme Boulos, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), ambos precandidatos presidenciales, a quienes el propio Lula describió como "la nueva generación". "Tienes futuro, hermano" le dijo incluso Lula a Boulos, de 35 años.

Lula fue condenado en enero en segunda instancia por cargos de corrupción en el marco del "Lava Jato", una megacausa que salpica a casi toda la clase política brasileña. La Justicia rechazó varios recursos de su defensa para evitar una orden de arresto, incluidos tres "habeas corpus" diferentes.

Pese a su inminente encarcelamiento, Lula continúa siendo precandidato del PT para las elecciones de octubre, y lidera las encuestas en todos los escenarios. Un tribunal electoral decidirá, presuntamente en agosto, sobre la viabilidad de su candidatura.

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