El anuncio del presidente, Alberto Fernández, había sonado como una dulce melodía en los argentinos. Después de 37 días de férrea cuarentena por la pandemia de coronavirus, contarían con una hora por jornada para salir a pasear -con barbijos y separados por un par de metros de otras personas- en un radio de 500 metros de sus domicilios.
Sin embargo, rápidamente se borraron las sonrisas de los ciudadanos que viven en los distritos más densamente poblados. Fernández había dejado en las autoridades de cada distrito la palabra final, y los Gobiernos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, de la Provincia homónima, de Córdoba y de Santa Fe cancelaron cualquier salida, por más ciudadosa que sea.
Luego de estos, se fueron sumando otras provincias: Tucumán, Corrientes, Misiones, La Pampa, Formosa, La Rioja y Santa Cruz. En total, y por el momento, totalizan 11 los distritos en los que se prohibieron esas salidas.
En estas provincias viven nada menos que poco más de 30 millones de habitantes; es decir, casi el 67% del total del país. Eso implica que, en definitiva y por el momento, sólo un 33% de los argentinos podrá realizar paseos de una hora bajo el sol otoñal.