La reunión se produjo pocos días después de que la Comisión Pontificia para la Protección de Menores publicara su informe anual, señalando la lentitud de algunas diócesis en abordar casos de abusos, especialmente en Italia. La Conferencia Episcopal Italiana reconoció avances en prevención y formación, pero admitió que aún queda mucho por hacer.
Gemma Hickey, presidenta de la Junta Directiva de ECA y sobreviviente canadiense de abusos, destacó que fue “una conversación profundamente significativa”, reflejando un compromiso con la justicia, la sanación y el cambio real. Los sobrevivientes pudieron finalmente tener un espacio de diálogo directo con el pontífice, algo que reclamaban desde hace décadas.
Durante el encuentro, la ECA presentó al Papa una iniciativa global de Tolerancia Cero, que propone estándares consistentes y políticas centradas en las víctimas, con mecanismos efectivos de reparación y prevención. El abogado argentino Sergio Salinas explicó que el diálogo giró en torno a tres ejes: el reconocimiento del problema global, la disposición personal del Papa a involucrarse y el compromiso de mantener una agenda sostenida.
Los representantes de ECA subrayaron que el encuentro marca un punto de inflexión en la relación entre la Iglesia y las víctimas, y enfatizaron que “las voces de los sobrevivientes deben liderar el camino”. Solicitaron políticas claras de reparación y mayores garantías de protección para niños, adolescentes y adultos vulnerables.
El Vaticano interpretó la reunión como una muestra del compromiso de León XIV con la transparencia y la justicia, pilares que el pontífice considera esenciales para restaurar la confianza y sanar las heridas del pasado.
Este encuentro histórico simboliza un primer paso hacia un diálogo real y sostenido, con miras a la verdad, la reparación y la prevención de abusos dentro de la Iglesia católica.