crimen de Cecilia Strzyzowski

La trama detrás del femicidio de Cecilia: responsabilidades, encubrimiento y condenas

El jurado popular que intervino en el juicio por el femicidio de Cecilia Strzyzowski concluyó que el asesinato fue planificado, ejecutado y encubierto por varios integrantes del círculo íntimo de la familia Sena.
sábado, 15 de noviembre de 2025 19:24
sábado, 15 de noviembre de 2025 19:24

César Sena, Emerenciano Sena y Marcela Acuña fueron hallados culpables de homicidio doblemente agravado —por el vínculo y por haberse cometido en un contexto de violencia de género—, mientras que Gustavo Melgarejo, Fabiana González y Gustavo Obregón recibieron condenas por encubrimiento en distintos grados.
En cambio, Griselda Reinoso fue absuelta al no encontrarse pruebas de su participación.

Según la reconstrucción fiscal, el crimen ocurrió el 2 de junio de 2023 en la vivienda de la familia Sena, ubicada en Santa María de Oro 1460, en pleno centro de Resistencia, Chaco.

César Sena: el autor material

Para la fiscalía, César Sena fue quien mató a Cecilia dentro de una de las habitaciones de la casa familiar. Aquella mañana, la joven llegó engañada por la promesa de viajar juntos a Ushuaia para comenzar una nueva vida.

Minutos después de entrar, la situación terminó en un ataque letal. Aunque el método exacto no pudo establecerse, los rasguños encontrados en el cuello de César sugieren que se trató de una estrangulación o maniobra de ahorcamiento.

Una vez consumado el crimen, César envolvió el cuerpo en una frazada y lo trasladó a otra habitación, donde permaneció hasta la llegada de quienes participaron del encubrimiento. Más tarde colaboró en la carga del cuerpo en una camioneta Hilux y en su traslado hacia un predio rural para la incineración.

Marcela Acuña: planificación y encubrimiento

Marcela Acuña, madre de César, fue señalada como pieza clave en la planificación previa y en el ocultamiento posterior.
Antes del asesinato abandonó la vivienda, lo que para la fiscalía no fue casual sino parte del plan familiar.

Tras el crimen, al regresar, vio el cuerpo envuelto en una frazada. A pesar de haber declarado que fue un hallazgo accidental, la investigación determinó que convocó inmediatamente a Fabiana González y Gustavo Obregón, quienes la ayudaron a limpiar la escena y a mover elementos vinculados al hecho.

Además, habría coordinado tareas, distribuido instrucciones y garantizado el silencio familiar.

Emerenciano Sena: la influencia y el “amparo” del plan

Emerenciano Sena, padre de César, no estuvo físicamente en la casa al momento de los hechos —se retiró temprano ese 2 de junio—, pero la fiscalía lo considera parte fundamental de la planificación y del contexto de presión sobre su hijo.

Líder piquetero de alto perfil y candidato político en aquel momento, habría aportado apoyo logístico y el “clima de autorización” necesario para que el crimen se llevara adelante.
La investigación subraya que mantenía un rechazo explícito a la relación entre César y Cecilia, y que ejercía un control significativo sobre su hijo, tanto económico como emocional.

Gustavo Obregón: el chofer que sostuvo el encubrimiento

Obregón era chofer y asistente privado de la familia desde años atrás. Llegó a la casa tras un llamado de Acuña y su participación, según la acusación, fue inmediata y decisiva.

Colaboró en:

  • trasladar el cuerpo en la Hilux junto a César,
  • mover muebles de la habitación donde ocurrió el crimen (elementos luego hallados con sangre de la víctima),
  • participar en el transporte hacia el predio donde se realizó la incineración.

La fiscalía lo ubicó como un partícipe necesario del encubrimiento.

Fabiana González: confianza absoluta y limpieza de la escena

González, secretaria y mujer de extrema confianza de los Sena, llegó poco después que Obregón.
La justicia la condenó por encubrimiento agravado, al determinar que colaboró en:

  • la limpieza y borrado de rastros,
  • el traslado de objetos manchados o comprometidos,
  • la logística para dificultar cualquier reconstrucción posterior.

Su presencia apuntaló, según la fiscalía, un operativo de ocultamiento que se puso en marcha apenas consumado el crimen.

Gustavo Melgarejo: el encargado del fuego en el campo

Melgarejo trabajaba como casero en el predio rural de Puerto Tirol donde fue llevado el cuerpo.
Fue condenado por encubrimiento agravado porque —según determinó la investigación— se encargó de mantener encendido el fuego para la incineración del cuerpo, plenamente consciente de lo que estaba ocurriendo.

Su rol resultó determinante para hacer desaparecer restos y evidencias.

Griselda Reinoso: la única absuelta

Reinoso, también cuidadora del predio, fue la única que terminó absuelta. El jurado consideró que no existían pruebas sólidas de que hubiera estado presente durante la incineración ni de que hubiese participado de algún modo en el encubrimiento.
Ella sostuvo desde el comienzo que no estaba en el predio cuando ocurrieron los hechos.

Un móvil económico y un clima de control

Para la fiscalía, el crimen tuvo un doble móvil:

  • económico, vinculado a intereses de la familia Sena, y
  • personal, ya que tanto Emerenciano como Marcela se oponían a que Cecilia formara parte de la vida de César.

En su alegato, los fiscales remarcaron que el joven vivía bajo un fuerte control familiar, tanto en lo financiero como en decisiones clave de su vida. La relación con Cecilia formaba parte de esos aspectos supervisados e influenciados por sus padres.

 

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