Este aumento de infecciones animales incrementa el riesgo de exposición humana y la posibilidad de que el virus salte de especie, un escenario que podría derivar en un brote con consecuencias graves para la salud.
En España, el impacto ya se ha dejado sentir: se han reforzado las medidas de bioseguridad en el sector avícola, incluyendo el confinamiento de explotaciones con aves al aire libre, implementado en noviembre para reducir la propagación del virus. Las granjas de huevos afectadas por la gripe aviar pueden enfrentar hasta ocho meses de parón productivo, con un efecto directo sobre la economía y el abastecimiento de alimentos.
Ante esta situación, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) ha publicado recientemente una guía y herramientas específicas para que los países del continente puedan detectar y responder de manera temprana a amenazas de gripe de origen animal, incluidas aquellas con potencial pandémico. La guía contempla diferentes escenarios de riesgo y protocolos de actuación para minimizar la transmisión entre aves y hacia los humanos.
Edoardo Colzani, jefe de Virus Respiratorios del ECDC, señaló que “aunque el riesgo actual para la población europea es bajo, la gripe aviar sigue siendo una amenaza grave de salud pública debido a los brotes generalizados en animales”. La institución europea enfatiza que la vigilancia temprana, la bioseguridad en granjas y la cooperación internacional son claves para prevenir que un brote animal se convierta en un problema de salud global.
Además de las medidas preventivas en granjas, se recomienda a las autoridades sanitarias y veterinarias reforzar la capacitación del personal, implementar controles estrictos en mercados y rastrear posibles focos de contagio en aves silvestres. La cooperación entre países europeos será fundamental para detectar mutaciones del virus y actuar con rapidez en caso de un salto a humanos.
Con el repunte de la gripe aviar en otoño de 2025, Europa busca anticiparse y evitar que un problema de salud animal se transforme en una crisis sanitaria de escala global, siguiendo la experiencia de brotes anteriores y la lección aprendida de pandemias como la de la influenza H1N1 y la COVID-19.