Néstor Aguilar Soto, el barilochense acusado del asesinato de la joven cordobesa, protagonizó un momento que provocó indignación: tras una breve conversación con su abogada, ambos compartieron abrazos, miradas cómplices y sonrisas, en un gesto que desató el rechazo de quienes aún estaban conmovidos por los testimonios desgarradores de la madre, hermana y novio de Catalina.
El crimen de Catalina, ocurrido en julio del año pasado, conmocionó a la sociedad por su brutalidad y el contexto de violencia de género que rodea el caso. Soto enfrenta cargos por homicidio calificado por alevosía, en un hecho que, según las investigaciones, se desarrolló dentro de un contexto de maltrato y violencia en su relación con la joven. Durante las primeras jornadas del juicio, los testimonios de Eleonora Wollenweider, madre de Catalina, Lucía Gutiérrez, su hermana, y Ezequiel García, su novio, describieron con dolor la angustia de la familia al no poder contactar a Catalina, hasta que finalmente se encontró su cuerpo en el interior de un vehículo.
La indignación creció cuando, en medio de la audiencia, la madre de Catalina encaró al acusado. "Te abrimos la puerta de nuestra casa", le dijo, mientras Soto, visiblemente afectado, esbozaba una disculpa entre sollozos. Sin embargo, la madre no se mostró condescendiente: "Acá la única persona que te puede perdonar es Catalina y ya no está". Esta confrontación se dio luego de una jornada de emotivos testimonios, donde se revelaron detalles de la relación entre Catalina y su femicida, así como los momentos de desesperación que vivieron los seres queridos de la víctima.
El juicio ha avanzado con declaraciones clave, como la de Ertha Jannet Vargas, abuela de Soto, quien intentó explicar los comportamientos de su nieto al sostener que "no estaba bien psicológicamente". Pero las amigas de Soto también hablaron, y su testimonio fue aún más duro: "Lo que es ahora es un asesino", manifestaron con firmeza. Ellas describieron la relación con Catalina como demandante y con una intensidad peligrosa, aunque no recordaron episodios de violencia previos.
El gesto del abrazo entre el acusado y su abogada ha sido interpretado por muchos como una muestra de falta de respeto y empatía hacia la familia de la víctima. Para los allegados de Catalina, este tipo de escenas resultan difíciles de digerir, mientras buscan justicia por la muerte de la joven.
Mientras la defensa de Soto insiste en que aún no se tiene claridad sobre los motivos detrás del crimen, lo cierto es que la postura de la familia de Catalina sigue siendo firme: esperan una condena ejemplar por el asesinato de su ser querido. Y en medio de este doloroso proceso judicial, la imagen del acusado sonriendo y compartiendo gestos de complicidad con su abogada es uno de los momentos más repudiados de este juicio que conmueve a todo el país.