Una nueva cepa del COVID-19 volvió a encender las alertas sanitarias a nivel global. Se trata de la variante XFG, apodada “Frankenstein” por su origen genético híbrido: nació de la recombinación entre dos linajes de Ómicron (LF.7 y LP.8.1.2), y su rápida expansión ya preocupa a la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Aunque no se ha confirmado aún su presencia en Argentina, la cepa ya representa más del 60% de los contagios en Río de Janeiro y se reporta en otras zonas de Brasil, Reino Unido y España. Por ahora, no se asocia con una mayor gravedad, pero sí con una alta capacidad de transmisión y síntomas particulares, como la pérdida de voz, que la diferencian de otras variantes.
¿Por qué “Frankenstein”?
El nombre informal hace referencia a su origen “combinado”: la cepa surgió cuando una persona se infectó simultáneamente con dos variantes distintas, y el virus mutó en una nueva versión. Este fenómeno, aunque no frecuente, es posible en contextos de alta circulación viral.
La recombinación resultó en una cepa más contagiosa. Según el Instituto Oswaldo Cruz, XFG ya es dominante en varias regiones de Brasil. En el Reino Unido, su sublinaje XFG.3 alcanzó el 30% de los casos a fines de mayo.
Los síntomas que genera
XFG provoca cuadros similares a otras formas de COVID, aunque con una particularidad llamativa:
- Disfonía (pérdida parcial o total de la voz)
- Dolor de garganta
- Fiebre
- Tos seca
- Malestar general
Aunque los síntomas pueden ser intensos al inicio, no se ha observado un aumento en hospitalizaciones ni muertes. Las vacunas actuales siguen siendo eficaces para evitar formas graves de la enfermedad.
¿Qué pasa en Argentina?
Por ahora, no se detectó circulación de XFG en el país. Durante la primera semana de julio, el Ministerio de Salud registró 40 casos positivos y dos fallecimientos por COVID, con niveles de internación bajos. Aún no se ha reportado oficialmente esta subvariante en el Boletín Epidemiológico Nacional.
No obstante, los expertos advierten que el avance de XFG en países vecinos como Brasil obliga a mantener activa la vigilancia genómica y a reforzar las campañas de vacunación, sobre todo en personas mayores o con enfermedades crónicas.
Vacunas: el escudo más importante
Las vacunas basadas en ARNm y la vacuna argentina ARVAC mantienen su efectividad frente a XFG. En personas vacunadas, los cuadros suelen ser más leves y breves. También se recomienda la vacunación combinada contra COVID y gripe, ya aprobada en países como Estados Unidos, como estrategia ante brotes simultáneos.
¿Debemos preocuparnos?
No hay motivo para alarmarse, pero sí para estar atentos. Aunque XFG no es más letal, su rapidez para expandirse puede volver a poner presión sobre los sistemas sanitarios si no se controlan los focos a tiempo.
La OMS mantiene su clasificación como variante “bajo riesgo”, pero insiste en la importancia de sostener la vacunación, usar mascarillas en espacios cerrados o con alta circulación viral, y mantener medidas básicas de prevención.
El mensaje de los expertos
“El virus sigue mutando. No hay que bajar la guardia”, coinciden epidemiólogos. El monitoreo constante y la actualización de vacunas siguen siendo las principales herramientas para enfrentar nuevas variantes como esta.
