Semanas atrás, la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva parecía cuesta arriba. Sin embargo, una decisión del presidente estadounidense Donald Trump terminó dándole un impulso inesperado: la aplicación de un arancel del 50% a las exportaciones brasileñas.
La medida golpeó a sectores productivos, pero al mismo tiempo posicionó a Lula como un líder firme en defensa de los intereses nacionales. Así lo reflejó una encuesta de la consultora Quaest, realizada entre el 7 y el 13 de agosto, que muestra al mandatario liderando en todos los escenarios posibles de la elección presidencial de 2026, tanto en primera como en segunda vuelta.
Felipe Nunes, director de Quaest, explicó: “La mejor aprobación del gobierno Lula en agosto resulta de la combinación de factores económicos y políticos. Por un lado, los brasileños percibieron una baja en los precios de los alimentos; por otro, valoraron la postura firme de Lula frente a los aranceles de Trump”.
El estudio, basado en más de 2.000 entrevistas, también reveló el deterioro de la popularidad de Jair Bolsonaro y de su hijo Eduardo, diputado federal radicado en Washington. Eduardo se atribuye haber impulsado el arancel y las sanciones contra el juez Alexandre de Moraes, pero el efecto fue contrario: 69% de los brasileños lo consideran un político que solo defiende intereses personales y familiares.
La encuesta también mostró que:
- 77% cree que las medidas de Trump perjudicarán sus vidas.
- 71% opina que EE.UU. se equivoca al denunciar persecución política contra Bolsonaro.
- 84% de los brasileños está al tanto del conflicto, un salto notable respecto al 65% de julio.
Con este giro, Lula pasó de estar en duda a consolidarse como favorito para las presidenciales de 2026, mientras la estrategia de Trump y Bolsonaro parece haber tenido un efecto boomerang en la opinión pública brasileña.