La investigación comenzó el 23 de julio, cuando el sospechoso alertó falsamente sobre explosivos en tres vuelos clave: AR1411 (Mendoza–Ezeiza), AR1370 (Ezeiza–Cancún) y 5162 de Flybondi (Aeroparque–Salta). Estas falsas advertencias provocaron demoras, cancelaciones y desvíos de vuelos, hasta que la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) confirmó que no existía ningún riesgo.
Entre el 26 de junio y el 22 de julio, el joven realizó múltiples llamadas falsas con diferentes estrategias para engañar a las fuerzas de seguridad: simulaba tiroteos, detonaciones, usaba voces distorsionadas o acentos extranjeros, y pedía auxilio con datos inventados. Para dificultar su identificación, contrató un servicio de telefonía IP con datos falsos, pagados con billeteras electrónicas, y utilizó una VPN para ocultar su ubicación.
La ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, celebró la detención en la red social X: “Esto no es un juego. Este pibe paralizó aeropuertos, arruinó el viaje de miles de personas y le hizo pagar a todos los argentinos el costo de un enorme operativo de seguridad. Hoy, detenido e incomunicado. Como corresponde”.
El Juzgado Federal N° 1 de Lomas de Zamora, a cargo del juez Federico Villena, llevó a cabo un exhaustivo análisis de registros telefónicos, antenas, movimientos bancarios y billeteras virtuales que permitió su ubicación en La Falda.
El operativo conjunto entre la PSA, la Policía de Córdoba y la Policía porteña tuvo lugar en una vivienda de calle América al 500, donde se secuestró material tecnológico clave para la causa.
Este caso deja en evidencia el impacto que pueden generar las falsas amenazas en la seguridad y la movilidad del país, y la importancia del trabajo coordinado de las fuerzas de seguridad para combatir este tipo de delitos.