En la Argentina, se detectó un brote poco habitual de listeriosis, una enfermedad transmitida por alimentos que puede resultar grave, especialmente en personas con factores de riesgo.
Por primera vez, un análisis genómico realizado por el Instituto ANLIS/Malbrán permitió establecer un vínculo directo entre casos humanos y un queso criollo industrial de baja escala, lo que encendió las alarmas sanitarias.
Según el Boletín Epidemiológico del Ministerio de Salud de la Nación, la investigación del Laboratorio Nacional de Referencia (LNR) determinó una alta relación genética entre los aislamientos en pacientes y una muestra de queso criollo contaminado.
“El hallazgo confirma la identificación de este alimento como la fuente del brote”, precisaron los especialistas.
Entre diciembre de 2024 y mayo de 2025 se notificaron cinco casos confirmados de listeriosis en tres jurisdicciones: dos en la provincia de Buenos Aires, uno en la Ciudad de Buenos Aires con antecedente de viaje a Tucumán y dos residentes en esa provincia.
Tras analizar 26 muestras de alimentos listos para consumir, cinco resultaron positivas para la bacteria Listeria monocytogenes. En una de ellas, correspondiente a queso criollo, se comprobó la misma cepa hallada en los pacientes. Esto permitió identificar a la planta productora como la fuente del brote. Las autoridades procedieron al decomiso de los productos elaborados en el establecimiento.
Se trata de la primera vez en Argentina que se logra establecer un nexo comprobado entre casos humanos de listeriosis y un alimento específico mediante análisis genómicos.
La listeriosis es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Listeria monocytogenes. Este microorganismo puede hallarse en el agua, el suelo y en alimentos contaminados. Una de sus particularidades es que puede sobrevivir en la heladera y solo se elimina con la cocción.
Los alimentos más asociados son:
- Quesos frescos o blandos, sobre todo los elaborados con leche cruda.
- Fiambres y embutidos listos para consumir.
- Vegetales crudos.
- Productos lácteos sin pasteurizar.
Los síntomas pueden variar desde cuadros leves —fiebre, dolor de cabeza, malestar estomacal, náuseas, vómitos y diarrea— hasta complicaciones graves como meningitis, septicemia y abortos espontáneos.
El período de incubación es muy variable: puede ir desde 12 horas hasta dos meses después del consumo del alimento contaminado, lo que dificulta rastrear la fuente del contagio.
Las personas más vulnerables son:
- Mujeres embarazadas.
- Recién nacidos.
- Adultos mayores de 65 años.
- Personas con el sistema inmunológico debilitado.
El tratamiento requiere atención médica inmediata y, en muchos casos, el uso de antibióticos. Las formas graves pueden demandar internación hospitalaria.
Para reducir el riesgo de contagio, las autoridades recomiendan:
- Mantener una estricta higiene en la manipulación de alimentos y utensilios.
- Cocinar completamente carnes, pescados y vegetales.
- Recalentar los platos preparados hasta que estén bien calientes.
- Evitar el consumo de productos lácteos y quesos que no indiquen en su envase que fueron pasteurizados.
- Separar los alimentos crudos de los cocidos tanto en la compra como en la refrigeración.
El Ministerio de Salud de la Nación pidió reforzar las medidas de control e higiene en la producción y manipulación de alimentos, además de extremar precauciones en los grupos más expuestos.