POLEMICA

Papelón al aire: Eduardo Feinmann se indignó con una foto de Katy Perry y CFK… que era falsa

Eduardo Feinmann protagonizó uno de los bloopers más comentados de las últimas horas, al dar por cierta en vivo una imagen falsa de Katy Perry tomando mate con Cristina Fernández de Kirchner. Lo que en realidad era un simple meme de Twitter terminó convertido en material televisivo en A24, con un debate indignado que rápidamente se viralizó en redes sociales.
jueves, 11 de septiembre de 2025 16:38
jueves, 11 de septiembre de 2025 16:38

La cantante estadounidense pasó por Argentina y, como suele ocurrir con figuras internacionales, generó repercusión más allá de lo musical. En su recital levantó un cuadro de Eva Perón y hasta entonó un fragmento de Don’t cry for me Argentina, gesto que cayó justo después de la derrota de Javier Milei y La Libertad Avanza en Buenos Aires.

Ese detalle dio pie a memes con tono político. Entre ellos, un montaje publicado por la cuenta @capitana_CFK, que mostraba a Perry visitando a Cristina Kirchner en su casa de San José 1111, donde cumple arresto domiciliario. El posteo, con claro tinte humorístico, decía: “Katy Perry visitó a CFK en San José 1111 y se pronunció contra la proscripción”.

Sin embargo, la imagen cruzó la frontera de las redes y llegó a la pantalla de A24. Allí, el programa de Feinmann puso al aire el montaje con un zócalo contundente: “Katy Perry visitó a Cristina en su domiciliaria”.

Del meme a la indignación televisiva

Fiel a su estilo, Feinmann reaccionó con bronca: “¿Esa cárcel es una joda?”. Lo acompañaron sus panelistas con comentarios sobre supuestas irregularidades en el régimen de prisión domiciliaria, sin que nadie advirtiera que la foto era falsa.

Incluso el conductor elaboró su propia hipótesis: “Todo porque levantó un cuadro de Evita Perón, y Cristina llamó y le dijo ‘venite’”. Otra periodista aseguró que la cantante “se expresó contra la proscripción”. En pocos minutos, un montaje humorístico se transformó en un debate televisivo con tono de denuncia.

Mientras tanto, en Twitter el episodio se convertía en tendencia. Usuarios multiplicaron chistes, capturas y memes sobre el “bait” que se comió A24. La fake news original se viralizó todavía más gracias a la indignación de Feinmann, que terminó en el centro de todas las burlas.

El contraste fue evidente: la solemnidad televisiva analizando un hecho inexistente frente al humor de las redes sociales, que rápidamente pusieron en evidencia el error.

Más allá del blooper, el episodio reabre la discusión sobre la circulación de fake news y el rol de los medios tradicionales. En un escenario donde la desinformación puede propagarse con un clic, la televisión demostró que también puede indignarse seriamente por un meme.

Finalmente, Internet se encargó de poner las cosas en su lugar —y lo hizo con más velocidad que cualquier chequeo editorial—, dejando en claro que el verdadero papelón no fue del meme, sino de quienes lo transformaron en noticia nacional.

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