El caso fue dado a conocer por el Colegio de Veterinarios de San Luis, cuya titular relató públicamente la situación que vivió una profesional al recibir al supuesto paciente. Según detalló, la persona presentaba síntomas gripales comunes, pero insistía en que se trataba de una patología propia de los caninos.
Lo más llamativo del episodio es que el individuo no se presentó solo: estaba acompañado por otra persona que asumía el rol de “amo”, reforzando la identidad animal que manifestaba el consultante.
Ante la situación, la veterinaria se negó a atenderlo, explicando que los profesionales de esa área están habilitados exclusivamente para tratar animales y no personas. Además, recomendó que acudiera a un médico clínico para una evaluación adecuada.
Desde el Colegio profesional señalaron que, más allá de lo insólito del hecho, el episodio generó preocupación por los límites legales y sanitarios, ya que la práctica veterinaria sobre humanos no solo es improcedente sino también ilegal.
El caso rápidamente se viralizó en redes sociales y abrió un debate sobre las identidades “therian”, la salud mental y los protocolos que deben seguir los profesionales ante situaciones atípicas en ámbitos de atención sanitaria.
Si bien no se registraron incidentes posteriores, las autoridades recomiendan ante síntomas gripales o cualquier malestar acudir siempre a centros médicos habilitados para la atención de personas.