El secretario general de la Federación Aceitera y Desmotadora de Algodón, Daniel Yofra, fue contundente: “Si esto no se resuelve a favor de los trabajadores, vamos a terminar con un paro por tiempo indeterminado que va a ser histórico”, lanzó ante la prensa. El dirigente remarcó que el espacio sindical se encuentra articulado y dispuesto a sostener la confrontación si el Congreso aprueba la iniciativa oficial.
Yofra subrayó además la importancia de la unidad gremial y valoró el respaldo simbólico de las Madres de Plaza de Mayo en un contexto que describió como incierto. Para el referente aceitero, la consolidación del frente sindical es clave para “sumar y multiplicar la unidad” frente a un proyecto que consideran regresivo.
En la misma línea, el secretario general de la UOM, Abel Furlán, aseguró que el movimiento obrero no contempla otro camino que el de la lucha. “No concebimos otro que no sea el de la lucha para revertir y transformar esta realidad”, sostuvo, al tiempo que calificó a la reforma como una “mal llamada modernización laboral” cuyo objetivo sería, según su mirada, el sometimiento y la pérdida de dignidad de los trabajadores.
Furlán también amplió el eje del reclamo: planteó que la pelea no debe limitarse a frenar la reforma, sino que debe incluir la recuperación inmediata del salario y la defensa del modelo industrial argentino, al advertir que la industria nacional atraviesa un proceso de fuerte deterioro.
Por su parte, el secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, utilizó términos aún más duros y definió que «esta iniciativa nos conduce a los trabajadores directamente al matadero. Es una ley criminal. Dejar de pagarle su salario a quien está realizando un tratamiento de quimioterapia y que no pueda sostener a su familia es una conducta delictiva”.
De la conferencia participaron también referentes de distintos sectores sindicales, entre ellos dirigentes de las dos CTA y de gremios estratégicos, en una muestra de cohesión frente al avance legislativo.
Con el Congreso como escenario central y la calle como ámbito de presión, el mensaje que dejó el sindicalismo fue claro: si la reforma laboral avanza, el conflicto podría escalar hacia una medida de fuerza prolongada, en un escenario que anticipa semanas de alta tensión política y social.