En un encuentro marcado por la solidaridad y el reclamo de justicia, el gendarme Nahuel Gallo, recientemente liberado tras pasar más de un año en un centro de detención ilegal en Venezuela, se reunió el pasado martes por la noche con los familiares de Germán Giuliani, el último ciudadano argentino que aún permanece privado de su libertad por el régimen chavista.
Durante una cena de la que participaron la esposa de Giuliani, Virginia Rivero, y sus hermanas, la familia del abogado apeló a la experiencia de Gallo para visibilizar la situación de quienes aún siguen encarcelados.
“Pedirle que siga alzando la voz por todos los que quedaron allá, sus compañeros del Rodeo 1 y por mi hermano, Germán Giuliani. ¡Que lo sume a sus pedidos!”, expresaron sus allegados a través de las redes sociales, destacando la fortaleza del gendarme tras su cautiverio.
Nueve meses de incertidumbre y denuncias de tortura
Germán Giuliani cumple más de nueve meses de detención en el Centro Penitenciario Yare II. Según denunció su familia, el abogado fue detenido en mayo de 2025 sin que existan pruebas, causas formales ni cargos comunicados oficialmente, lo que les impide ejercer una defensa legal adecuada.
El relato de su hermana, Vanesa Giuliani, describe un escenario de graves violaciones a los derechos humanos. Durante los primeros siete meses, el abogado estuvo confinado en un comando en una habitación pequeña con otras ocho personas.
Según el testimonio, allí fue víctima de torturas físicas: “Lo colgaron de las esposas con los brazos para arriba una noche, le pegaron por la espalda para que firme una declaración”, detalló la familia a los medios.
Tras ese periodo, fue trasladado a Yare II, donde permaneció incomunicado durante 27 días y sufrió una alarmante pérdida de peso debido a la deficiente alimentación.
Un pedido desesperado a la diplomacia internacional
Ante la falta de respuestas de las autoridades venezolanas, la familia de Giuliani intensificó sus gestiones internacionales. A través de un video difundido recientemente, su madre, Adriana Palavecino, y su esposa apelaron directamente a Laura Dogu, encargada de negocios de Estados Unidos en Caracas, para que colabore en las gestiones de liberación.
“Mi hijo lleva 290 días secuestrado injustamente. Le pido, embajadora, que escuche nuestro dolor. Ayúdenos a traerlo de vuelta a casa”, expresó Palavecino en el mensaje. Por su parte, Virginia Rivero reafirmó la inocencia de su marido y la urgencia de una intervención humanitaria ante una situación que califican como un "secuestro".
Mientras Nahuel Gallo comienza su proceso de reincorporación tras su liberación, la familia Giuliani mantiene la esperanza de que la visibilidad de su caso y el apoyo de quienes vivieron situaciones similares logren finalmente poner fin a la detención del último argentino en manos del régimen venezolano.