Noelia Castillo es la española más joven en recibir la eutanasia. La catalana, de 25 años, abandonará este mundo hoy tras someterse a una muerte asistida, por la que lleva luchando desde hace casi dos años, frente a la burocracia y a la oposición de su padre. Una paraplejia la dejó postrada en una silla de ruedas tras arrojarse al vacío desde un quinto piso después de ser víctima de un abuso sexual en manada.
"Por fin lo he conseguido, por fin podré descansar", afirmaba ayer la joven en su única y última entrevista concedida a la periodista Bea Osa del programa Y ahora Sonsoles.
El procedimiento estaba previsto para las 18 (hora de España) y se realizará en un centro de salud de Cataluña bajo estrictos protocolos médicos.
La intervención tendrá una duración aproximada de 15 minutos y será realizada por un equipo sanitario especializado. Se trata de un procedimiento regulado por la legislación española, que establece condiciones específicas para garantizar la autonomía del paciente y la ausencia de dolor durante el proceso.
Encontrar la paz
La historia de Noelia se convirtió en un caso emblemático dentro del debate sobre la eutanasia en Europa. La joven solicitó acceder a la muerte asistida luego de quedar con una paraplejia completa, producto de un intento de suicidio tras una agresión sexual, lo que derivó en dolores crónicos y un fuerte deterioro en su calidad de vida.
"No tengo ganas de nada; ni de comer, ni de salir, duermo mal, me duelen la espalda y las piernas (…) y quiero dejar de sufrir, irme en paz", relató Noelia al hablar de los pormenores de su decisión. Aseguró que "no puede con su familia, con los dolores y con todo lo que me atormenta en mi cabeza". Y añadió que lo que percibe del mundo que le rodea y la sociedad que le ha tocado vivir "no me gusta nada". Ante se panorama, "prefiero desaparecer".
El pedido fue presentado en 2024 y obtuvo inicialmente el aval de los organismos médicos y de la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña, el ente encargado de supervisar estos procesos.
Sin embargo, el caso derivó en una disputa judicial debido a la oposición de su padre, quien intentó frenar la eutanasia mediante distintos recursos legales. La causa atravesó varias instancias, incluyendo el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional de España.
En la entrevista que se augura póstuma Noelia fue especialmente dura con su padre: "Me decía: estás hueca por dentro, no tienes corazón, no piensas en el dolor de los demás...". Y ella respondía: "Sé que yo me voy y vosotros os quedáis aquí con todo el dolor, pero ¿y lo que yo he sufrido?".
Pero lo que más le ha dolido en todo el proceso, confiesa, es que "diga que todo lo que cuento, cuando hablo de mi sufrimiento, es mentira". Noelia afirma que su padre "nunca ha querido escucharme, ni tampoco viene a verme".
Y añadió que si alguna vez quería entablar una conversación, "él seguía viendo el fútbol, sin hacerme caso". Llegó a decirle, reveló Noelia, que "para él estaba ya muerta". Criticó que nunca haya respetado su decisión, y también recordó que "me respondió con gritos" cuando le comunicó su decisión. Y también le dijo que "no piensa pagar mi entierro, ni acudir al mismo".
Con estos antecedentes, según contó la propia joven, no acaba de entender la cruzada iniciada por este hombre para evitar la muerte asistida.
Su padre intentó aún ayer in extremis detener el proceso con una "cautelarísima". Pero el juzgado al que acudió se declaró incompetente para entrar, a estas alturas, en un proceso que antes de llegar a Europa ha pasado por un juzgado de Instrucción, el Superior de Justicia de Catalunya, el Tribunal Supremo y el Constitucional
De este modo, el final de esta dura historia se escribirá este jueves, después de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) se haya aliado esta semana con las diferentes sentencias de la justicia española en apoyo a la petición de esa joven.
Cómo es el procedimiento de eutanasia y qué establece la ley
El procedimiento médico que se aplicará responde a un protocolo estandarizado en España. Consiste en la administración de tres fármacos por vía intravenosa: los dos primeros inducen una sedación profunda, mientras que el tercero provoca la detención de la función respiratoria. El objetivo es garantizar que el paciente no experimente dolor ni sufrimiento.
Este tipo de intervención se realiza bajo supervisión médica constante y requiere el consentimiento informado del paciente, además de evaluaciones previas que confirmen su capacidad para tomar la decisión de manera libre y consciente.
La ley de eutanasia en España, vigente desde 2021, permite acceder a la muerte asistida a personas con enfermedades graves o condiciones que generen un sufrimiento intolerable. El proceso incluye controles médicos, evaluaciones independientes y validaciones legales.
En el caso de Noelia Castillo Ramos, los informes médicos concluyeron que su estado cumplía con todos los requisitos y que su decisión era firme, reiterada y consciente.
Mientras su padre se opuso al procedimiento, su madre adoptó una postura distinta, aunque con matices respecto a la decisión de su hija.
Según se conoció, la joven decidió que el procedimiento se realice en un entorno controlado y con la presencia exclusiva del equipo médico, una elección contemplada dentro de sus derechos.
"Mi madre me dijo que ya que fue la primera que vio cómo se abrían mis ojos, quería ser la última en ver como se cierran; pero no podrá ser", relató Noelia, al aclarar que cuando le pongan la inyección "quiero estar sola en la habitación, morir sola".
"Me voy a poner el vestido más bonito que tenga" y también "quiero maquillarme, para estar guapa", aseguró Noelia, quien, a horas del final, dijo sentirse nerviosa, pero aliviada.
Y concluyó que cuando todo acabe "no quiero ser ejemplo de nada".
A nivel internacional, la eutanasia sigue siendo un tema de debate, con marcos legales dispares entre países. En este contexto, el caso de Castillo Ramos vuelve a poner en discusión los límites entre el derecho a la vida, la autonomía personal y el rol del Estado frente al sufrimiento extremo. Fuente: El Liberal