La iniciativa fue presentada durante la cumbre denominada “Escudo de las Américas”, un nuevo esquema de cooperación impulsado por Washington.
Durante su discurso, Trump aseguró que el objetivo del acuerdo es coordinar acciones militares contra los cárteles de droga y las organizaciones criminales transnacionales que, según afirmó, han ganado control sobre amplias zonas del continente. “La única forma de derrotar a estos enemigos es desatando el poder de nuestros ejércitos”, declaró el mandatario ante los jefes de Estado invitados.
La nueva alianza busca permitir una mayor cooperación entre las fuerzas armadas de los países participantes y, según explicó el propio Trump, incluiría operaciones conjuntas para desmantelar redes de narcotráfico, pandillas y organizaciones criminales que operan en el hemisferio occidental.
Los países que integran la coalición
A la reunión asistieron dirigentes considerados cercanos políticamente a Washington. Entre ellos estuvieron el presidente de Argentina, Javier Milei; el mandatario de El Salvador, Nayib Bukele; el presidente de Ecuador, Daniel Noboa; y el presidente de Paraguay, Santiago Peña, entre otros líderes de la región.
También participaron representantes de Costa Rica, República Dominicana, Guyana, Honduras, Panamá y Trinidad y Tobago.
Sin embargo, algunos de los principales países de la región no estuvieron presentes en el encuentro, entre ellos México, Brasil y Colombia, lo que generó cuestionamientos sobre el alcance real de la iniciativa.
Además de la lucha contra el narcotráfico, analistas señalan que el proyecto forma parte de una estrategia más amplia de Estados Unidos para reforzar su influencia en América Latina y contrarrestar el avance de otros actores globales, especialmente China, en la región.
La Casa Blanca presentó la coalición como un paso hacia una cooperación más estrecha en materia de seguridad hemisférica. No obstante, críticos advierten que la estrategia militar propuesta por Washington podría intensificar tensiones regionales y abrir un nuevo debate sobre el rol de las fuerzas armadas estadounidenses en territorio latinoamericano.
La iniciativa marca uno de los movimientos más ambiciosos de la política exterior de Trump en su nuevo mandato, con el objetivo de consolidar un bloque regional alineado con Estados Unidos en temas de seguridad y política internacional.