Elanzamiento está previsto desde Cabo Cañaveral, en Florida, y representa el regreso de astronautas al entorno lunar tras más de 50 años.
El satélite Atenea fue desarrollado por la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y forma parte de un selecto grupo de proyectos internacionales que acompañarán la misión.

Argentina fue uno de los cuatro países elegidos —junto a Corea del Sur, Arabia Saudita y Alemania— para integrar esta iniciativa, tras cumplir exigentes estándares técnicos y de seguridad.
Cómo es el satélite Atenea
Atenea es un “CubeSat”, es decir, un microsatélite compacto de aproximadamente 30 por 20 por 20 centímetros. Viajará a bordo de la nave Orion y será liberado unas cinco horas después del despegue.

Una vez en el espacio, iniciará su propia misión con objetivos clave para el desarrollo tecnológico:
- Medir niveles de radiación en órbitas profundas
- Evaluar componentes electrónicos en condiciones reales
- Recopilar datos GPS más allá de la órbita terrestre
- Validar comunicaciones de largo alcance
Toda esta información será fundamental para futuras misiones espaciales y permitirá mejorar sistemas utilizados en exploración del espacio profundo.
Artemis II será la primera misión tripulada del programa Artemis y llevará a cuatro astronautas en un vuelo de aproximadamente diez días.
La nave seguirá una trayectoria conocida como “free return”, que le permitirá rodear la Luna y regresar a la Tierra utilizando su gravedad, sin necesidad de maniobras complejas.
El objetivo principal será validar sistemas de propulsión, navegación, comunicaciones y soporte vital, sentando las bases para futuras misiones, incluida Artemis III, que buscará volver a llevar humanos a la superficie lunar.
El proyecto Atenea está liderado por la CONAE y cuenta con la participación de múltiples instituciones científicas del país, como el Instituto Argentino de Radioastronomía, la Comisión Nacional de Energía Atómica, la Universidad Nacional de La Plata y la Universidad Nacional de San Martín, entre otras.
Además, se destaca la participación de estudiantes e investigadores jóvenes, lo que refleja el potencial del sistema científico argentino en proyectos de alcance internacional.
La inclusión de Atenea en Artemis II no solo representa un logro tecnológico, sino también un impulso para la presencia argentina en el ámbito espacial.
Con este hito, el país se posiciona en la nueva etapa de exploración lunar, en la que la Luna vuelve a ser protagonista como paso previo hacia misiones aún más ambiciosas, como la llegada del ser humano a Marte.