La imagen, de varios metros de altura, fue instalada en un predio que, según trascendió, funcionaría como un “santuario de sanación” y también contaría con espacios destinados a actividades recreativas y sociales.
Sin embargo, lejos de pasar desapercibida, la obra provocó reacciones completamente opuestas entre vecinos, creyentes y referentes religiosos.
Mientras algunos defienden la iniciativa como una expresión legítima de fe popular y devoción, otros manifestaron preocupación y rechazo debido al simbolismo que representa San La Muerte dentro de ciertos cultos populares.
La figura de San La Muerte suele estar vinculada a creencias populares no reconocidas oficialmente por la Iglesia Católica, motivo por el cual referentes religiosos también se pronunciaron sobre la polémica que rodea al nuevo santuario.
En distintos sectores de la comunidad señalaron que este tipo de prácticas forman parte de manifestaciones culturales y religiosas arraigadas en algunas regiones del país, especialmente en el norte argentino.
No obstante, otras personas expresaron temor y cuestionaron el impacto que podría generar la presencia de una estructura de semejante magnitud vinculada a una figura controversial.
La discusión creció aún más en redes sociales, donde se multiplicaron las publicaciones, comentarios y videos del lugar. Algunos usuarios apoyaron el proyecto y destacaron el derecho a la libertad de culto, mientras que otros pidieron mayor intervención y control por parte de las autoridades.
Por el momento, la gigantesca estatua continúa siendo uno de los temas más comentados en Santiago del Estero y reavivó el debate sobre las creencias populares, la religiosidad y los límites entre la fe y la controversia pública.