El descenso repentino del caudal del río Iguazú hace semanas permitió a los equipos que trabajan en el Parque Nacional Iguazú llevar a cabo un operativo especial de limpieza en el fondo donde caen las icónicas cataratas. Y allí descubrieron un impactante “tesoro”.
La inspección, posible debido a que el flujo bajó a unos 500 mil litros por segundo, muy por debajo del promedio habitual de 1,5 millones, reveló una gran acumulación de monedas arrojadas por turistas.
Durante la limpieza, personal que presta tareas en la reserva natural encontró más de 400 kg de monedas. Esta acumulación se atribuye a la costumbre de los visitantes de lanzar monedas al agua como ritual de buena suerte, pese a la prohibición vigente.
Según informaron responsables del operativo, los metales presentes en las monedas se oxidan y liberan sustancias que alteran la calidad del agua, mientras que especies acuáticas pueden ingerir estos objetos, confundiéndolos con alimento.
Además de las monedas, los equipos retiraron botellas, tapas, plásticos, pilas y dispositivos electrónicos. Esta presión constante de residuos genera impactos negativos en el ecosistema del Parque Nacional Iguazú, un área protegida y reconocida internacionalmente.
“Desafortunadamente, las personas vienen aquí, en vez de disfrutar de todo el paisaje y vivir el momento, terminan teniendo la superstición de que si arrojan una moneda y piden un deseo, éste se cumplirá. Esto causa un impacto ambiental bastante grave, porque las monedas pueden oxidarse, contaminar el agua, además de la propia contaminación del río. Algún animal puede consumir esto pensando que es alimento”, señaló un operario que participó del despliegue.
El hallazgo se conoció a partir de la prensa brasileña, a partir de un operativo realizado el 15 de abril.
“Regularmente es necesario realizar la limpieza por la práctica de algunos visitantes, incluso con placas y monitorear los comportamientos repetidos. Las monedas son dañinas para la naturaleza y conservación de nuestro Patrimonio Natural Mundial”, indicaron desde Urbia+Cataratas, empresa a cargo de la tarea.
Según se informó, las monedas serán sometidas a un proceso de clasificación para decidir su manejo. La mayoría, según la firma concesionaria, presenta signos de corrosión por haber permanecido sumergidas durante largos períodos, lo que limita su reutilización.
Las que aún conserven condiciones de uso se destinarán a proyectos medioambientales, con foco en educación ambiental y plantación de árboles, en cooperación con el Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad (ICMBio).
Más allá de la costumbre, arrojar monedas al río está expresamente prohibido por las normativas del Parque Nacional Iguazú. La Ley de Parques Nacionales en Argentina establece restricciones claras sobre actividades humanas en áreas protegidas, entre ellas, la prohibición de arrojar residuos o dañar la fauna.
El reconocimiento del sitio como Patrimonio Natural Mundial refuerza la obligación de una gestión sostenible y la preservación de los ecosistemas. Tras el operativo, las autoridades insisten en la necesidad de fortalecer la educación ambiental y prevenir prácticas que comprometan la integridad del entorno.
“Es maravilloso. Porque así se salvan los animalitos. Y también vi muchas botellas, mucha basura. Esto puede hacer daño a los animales y también a todos”, relató una joven que atestiguó el operativo ante el canal RIC. Infobae