Según trascendió, el pequeño expresó su deseo “de ir al cielo”, situación que encendió las alarmas entre docentes y autoridades educativas, quienes activaron de inmediato los protocolos correspondientes y dieron aviso a la Policía y a organismos de protección infantil.
De acuerdo con la investigación preliminar, el menor también habría manifestado que su madre le daba de beber alcohol y que vivía en un contexto de hostilidad y múltiples carencias.
Tras la intervención de las autoridades, el niño fue trasladado al hospital local para recibir asistencia médica y contención. Fuentes vinculadas al caso señalaron que, hasta el mediodía de este jueves, el pequeño no presentaba lesiones físicas.
La causa quedó bajo la órbita de la fiscal Pilar Palavecino, quien analiza las medidas a seguir respecto a la situación familiar del menor.
Entre las posibilidades que evalúa la Justicia se encuentra mantener al niño bajo el cuidado de su entorno familiar o disponer que quede temporalmente al resguardo de otros parientes.
Además, se prevé la intervención de la Subdirección de la Niñez, Adolescencia y Familia para determinar el contexto social y familiar en el que vive el pequeño y establecer las acciones de protección correspondientes.